Opinión

El tercer peritaje

 
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Ayotzinapa.

Y sigue la mata dando. Con la novedad de que el Grupo Colegiado de Expertos en Fuego determinó en un estudio “que existe evidencia suficiente, incluso observable físicamente para afirmar que sí hubo un fuego controlado de grandes dimensiones en el basurero de Cocula”.

Ricardo Damián Torres, experto certificado en fuegos y técnico de recolección de evidencias, fue el encargado en dar a conocer los resultados iniciales de este peritaje. Como el rayo y la centella, el Grupo de Expertos reaccionó y afirmó que ese documento de los especialistas en fuego no fue consensuado (gran palabra) y que la PGR orillaba al Grupo de Expertos a un rompimiento. Gil ha glosado en esta página del fondo la cobertura de su periódico La Jornada.

Gamés caminó sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio como si hubiera cumplido 103 años y meditó: será el sereno no consensuado, la manga intrigante de la PGR, las mangas del chaleco del tercer peritaje, pero los expertos en fuego confirman que hubo un incendio de “grandes dimensiones” en el basurero de Cocula. El Grupo de Expertos puede romper lanzas, quemar naves, desgarrar sus vestiduras, pero había negado hace poco tiempo la posibilidad de que en ese lugar se hubiera quemado a persona alguna.

TORERO
Lectora, lector, recuerden por favor (or-or): en septiembre de 2015, en un estudio elaborado por José Torero, el GIEI descartó con bombo, platillo y mala leche que en el basurero se hubiera quemado cuerpo alguno de ningún normalista de Ayotzinapa. Torero dijo que “científicamente era imposible”. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: caracho, les hemos pagado dos millones de dólares para que nos vengan a decir mentiras que, además, no pocos compraron para que la desaparición de los 43 normalistas fuera juzgada como un crimen de Estado.

El fanfarronazo Torero llegó a Iguala, lo llevaron a Cocula, caminó durante unos minutos, olió como un sabueso científico la tierra del basurero y dijo: aquí no hubo fuego jamás. Mis cinco sentidos, bueno seis si agregamos el sentido del vaticinio, indican que nadie en este lugar, nadie, óiganlo bien, ha encendido un cigarrillo en veinte años.

Ahora, compañeros compas, vámonos a comer un pozole blanco que dicen que es riquísimo en Guerrero y a discutir cómo escribiremos el documento de los expertos. Torero reveló que el medio ambiente del sitio era el más ineficiente para llevar a cabo esa acción de grandes fuegos. Para incinerar 43 cuerpos se requeriría de 30 mil 100 kilos de madera y 13 mil 300 llantas durante 60 horas.

A Gilga no deja de impresionarle que un cretinazo como Torero haya logrado tantas adhesiones, tanto entusiasmo, tanta confianza. O sea que de acuerdo a la hipótesis de Torero hubo al menos en el basurero de Cocula unas diez mil toneladas de madera y cinco mil llantas para quemar 17 cuerpos. Gil insiste en su apotegma: no tenemos remedio.

LOS ARGENTINOS
Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijoos simuladores. Por su parte, el Equipo Argentino de Antropología Forense dio a conocer el 9 de febrero el resultado de sus estudios y aseguró que no hubo incendio en el basurero: “no se respalda la hipótesis de que hubo fuego de la magnitud requerida y de la duración informada en la madrugada del 27 de septiembre de 2014 que habría arrojado como resultado la incineración en masa de los 43 estudiantes”.

Correcto, los argentinos han sido más cautos y ambiguos: “magnitud requerida”, “incineración en masa”. El equipo argentino, aunque no cuenta con un Messi de la ética, no afirma, al menos, como Torero, que los criminales tenían que instalar una fábrica Firestone y mandar a cien campeones talabosques que produjeran la madera necesaria para quemar a los muchachos de Ayotzivive.

Sí, Gilga acepta que en todo esto hay algo siniestro, pero quienes lo han manipulado hasta el cansancio son los militantes y quienes han usado a los padres y madres de los jóvenes muertos hasta convertir la tragedia en un sainete. Escuchen a Vidulfo Rosales, representante de los padres de los 43 y sabrán de qué habla Gilga: cinismo, interés, mentira, sofismas, demagogia.

Por cierto, el informe de los expertos en fuego coincide en términos generales con las declaraciones de los asesinos confesos. Y sí, la pregunta de Jenaro Villamil es pertinente: ¿dónde están los otros 26?

Gamés leyó un tuit de León Gil, poeta colombiano, y decidió usarlo como la máxima del lunes: Tal vez la fe no mueva montañas; pero sí manipula montañas de tonto”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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