Opinión

El tamaño sí importa

Una vez que han realizado una elección interna sin demasiados sobresaltos en las trincheras perredistas, Gamés se pregunta cuál será, en el momento culminante, el tamaño real del PRD. ¿Realmente existente después de la tarascada de Liópez y Morena? Si le permiten a Gil, una vez más, aquí el tamaño sí importa, y mucho.

Gil lo leyó en su periódico Milenio en una nota de Liliana Padilla y Karen Cota: el grupo de Los Chuchos, formado por Alternativa Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol y Vanguardia Progresista, se perfilan con una amplía mayoría como ganadores de los espacios en el Consejo Nacional del PRD. El consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, aseguró que tanto el órgano electoral como el PRD entregan buenas cuentas y que entonces depende de la militancia de ese partido conducirse con apego a los cauces legales. El INE reportó sólo seis “incidentes graves” en Iztapalapa, Guerrero y Edomex. “Responsable de la organización del proceso interno que costó 100 millones de pesos”, añade la nota de Milenio, “destacó que para el INE estos resultados son positivos y exitosos”.

Falso y verdadero


¿Y ustedes qué creían, que una elección entre nosotros pasaría nada más así rumbo al archivo y la historia? Olvídenlo, Gamés leyó en su periódico La Jornada esta primera plana: “Desaseo general en elecciones internas del PRD”. “Acusaciones de coacción y compra de votos; denuncian robo y quema de urnas”. “AMLO: prácticas corruptas de líderes del sol azteca; es ‘pirata político’: Zambrano”. Los caricaturistas de su periódico La Jornada dibujaron mapaches alrededor de las urnas perredistas y pusieron comillas a los dichos del presidente consejero Córdova, insinuando con esos signos la mentira y la trampa.

La tradición periodística de La Jornada consiste en injuriar al presidente consejero del IFE, ahora del INE. Pobre Lorenzo, primero le ajustan el salario a la baja y luego entrecomillan todo lo que dice, como si fuera una mentira ambulante. La verdad sea dicha, Córdova y sus consejeros tendrán que acostumbrarse, de esas páginas brotará un surtidero de rumores, malaleche, difamaciones y otros cardos, oh, sí.

En una nota de Alma E. Muñoz y Víctor Ballinas de su periódico La Jornada se afirma que “pese a los deseos de la dirigencia nacional del PRD de que la elección de sus consejeros fuera un ejemplo de civilidad democrática, porque fueron organizadas por primera vez por el Instituto Nacional Electoral, las corrientes que integran el sol azteca recurrieron a viejas prácticas de coacción y compra del voto”. Es que de veras, así no se puede, diantres. ¿Y cuando Liópez fue presidente del partido, no existían esas viejas prácticas? Entonces no son tan viejas, caracho. ¿Y cuando el partido sirvió de plataforma para la candidatura de Liópez a la presidencia? Esas viejas prácticas eran simple y llanamente nonatas.

Gil no va a defender al perredismo impresentable, nomás faltaba, pero no se puede ser tan abusivo: ayer, cuando nuestro líder formaba parte de esa maraña, silencio; hoy, que nuestro líder ha hecho otra maraña, entonces denunciamos al perredismo del que formamos parte hace apenas dos años. Por lo demás, Gamés no tiene razón alguna para desconfiar del Instituto Nacional Electoral y sí, en cambio, muchos motivos para desconfiar de su periódico La Jornada. Sigan ganando adeptos y adherentes con el periodismo repleto de veracidad que realizan día con día. No dejen. Sigan. Francisco Zarco estaría orgulloso de todos ustedes.

En Atenango


Su periódico Reforma ha publicado algunos hechos de corrupción y trapacería: quema de boletas y papelería electoral, acarreo de militantes y coacción del voto mediante entrega de dinero en efectivo y despensas. La nota del staff no dice si se trata de irregularidades tan numerosas como para poner en duda la elección o de hechos aislados que merecen una sanción.

De gira por algunos municipios de Guerrero, Liópez dijo esto: “Repito: nunca voy a ofender a los militantes de aquí de Atenango, del PRD, Yo respeto mucho. Siempre me han apoyado. El problema no está aquí en Atenango, el problema está allá arriba”. Games regresa al principio: el asunto de fuerza partidista estará en ver el tamaño del perredismo (no empiecen) porque el tamaño, pese a lo que se dice, sí importa.

La máxima de Arthur Schnitzler espetó dentro del ático de las frases célebres: “La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX