Opinión

El sueño de Liópez

 
 
 

 

UACM.

La sorpresa derramó sobre Gil un balde de agua fría. En la primera plana de su periódico La Jornada podía leerse lo siguiente: “Abre Morena ocho escuelas de educación superior gratuitas”. Resulta que los diputados del partido aportan 50 por ciento de su salario para financiar los planteles. La escuela intercultural bilingüe María Alicia Martínez Medrano será una Normal, bilingüe en maya y español, privada y gratuita. Se encuentra en Valladolid, Yucatán, y es auspiciada por los legisladores de Morena. Hablamos de una de las ocho escuelas universitarias del partido. Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: gran noticia, escuelas universitarias gratis. Pas mal.

La secretaria general del partido Morena, Yeidckol Polevnsky, dijo que “el sueño de Liópez”, ellos le dicen AMLO, se cumplirá: que ningún joven se quede sin acceso a la escuela. Las lágrimas arrasaron los ojos de Gilga y entonces cantó: caminito de la escuela, apurándose a llegar, con sus libros bajo el brazo, va todo el reino animal; el ratón con espejuelos, de cuaderno el pavorreal y en la boca lleva el perro, una goma de borrar.

MUNDO RARO
En el mundo de Liópez todo es como una canción de Gabilondo Soler.

No se equivoquen, Yeidckol no es ni el comal, ni la olla: di por qué, dime abuelita, di por qué usas los lentes, di por qué son tus cabellos como la espuma del maaaar.

Nada de eso, la señora Polevnsky, que en realidad se apellida Camacho, ha dicho que la diferencia entre Morena y los demás partidos es que ellos, los morenos, confían en la juventud para cambiar al país a través de la educación y la cultura “no con la policía como ocurre con los gobiernos de derecha”.

Y todo gratis, nada cuesta, nadie pagará un peso con el sucio dinero neoliberal.

Con Liópez viviremos de la recolección de frutos. Usted camina y desprende un plátano, lo pela y se lo empaca (es lunes, caramba, no empiecen); avanza usted y corta unos limones para una agua fresca, luego dos pasos más y desprende usted un título de ingeniero, más tarde un árbol de títulos de abogado. Ya en ese plan, Gamés quiere un título de médico. Ese árbol es grande y los frutos caen en agosto como frutas maduras. Y todo ¡gratis!

Desde la sierra Tarahumara y vía telefónica, Liópez dijo: “la educación no es un privilegio, es un derecho de nuestro pueblo”. Y debió añadir: un gran regalo de su líder.

La coordinadora general de escuelas universitarias, Raquel Sosa Elízaga, expresó en un encendido discurso que no hay de qué preocuparse si se trata del futuro respecto a las escuelas universitarias de Morena: “el PRI y el PAN podrían desaparecer, pero nosotros creceremos. En todas partes habrá escuelas universitarias”.

Cierto, los líderes de Morena cada vez están más locos. Nadie ha explicado si esas escuelas estarán incorporadas a la UNAM, al Politécnico, a la SEP. ¿Al diablo las instituciones? Nadie ha explicado el sistema de estudios de esas escuelas, a nadie le importa nada que tenga qué ver con algún asunto educativo porque en realidad todo es una tomadura de pelo de Liópez. El sistema educativo de Liópez es superchido: usted llega a una escuela, se inscribe y en el acto se convierte en estudiante universitario. ¿Exámenes de admisión? ¿Con qué se come eso? ¿Evaluaciones? ¡Reaccionarios! ¡Infames! La educación debe ser gratuita y libre de evaluaciones burguesas.

ESCUELAS
Gil se enteró: en Azcapotzalco, Morena abrirá la escuela de Contabilidad y Administración Leona Vicario; en la Cuauhtémoc, los jóvenes podrán estudiar Derecho en la escuela Ponciano Arriaga; en Tlalpan, abrirá sus puertas la escuela de Medicina Integral y Salud Comunitaria; en Xochimilco, la Normal José Santos Valdés. ¿Quién enseña contabilidad, administración, derecho, medicina integral?

¿A quién le importa? A nadie, lo único importante es que el sueño de Liópez se ha cumplido.

Antes de abandonar esta página del fondo, Gamés quiere declarar: México perdió a sus izquierdas: unos, los de Morena, se han perdido en la tempestad del populismo; los otros, perredistas, se extraviaron en las alianzas con el partido histórico de la derecha en México, así han entregado sus principios, en caso de que los tuvieran, todo por unas migajas electorales. Conclusión: la izquierda en México desapareció. ¡Oh!

La máxima de Simone Weil espetó dentro del ático de las frases célebres: “Para que tu mano derecha ignore lo que hace tu izquierda habrá que esconderla de la conciencia”.

Gil s’en va

Twitter: @GilGamesX

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