Opinión

El sorprendente Fausto Vallejo


 
Contra todos los pronósticos, Fausto Vallejo regresó. No solo venció a la muerte, sino que hoy lleva una vida normal y tiene la fuerza necesaria para volver a ocupar la gubernatura de Michoacán.
 
Son las 17:55 horas del martes 22 de octubre y acabo de hablar con él. Amable, cálido y de muy buen ánimo me dijo que en unos minutos más se presentaría, solo, en el Congreso de Michoacán para entregar el documento que notifica su regreso al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Michoacán que dejó desde el 18 de abril.
 
Fausto Vallejo estuvo desde entonces luchando por su vida en un hospital de Estados Unidos, en Chicago para ser exactos. Hoy se sabe que fue sometido a un trasplante de hígado, aunque extraoficialmente se dijo que no fue el único trasplante que le practicaron. Hace meses, personas de su círculo íntimo dudaba que regresaría al gobierno.
 
Lo que va de octubre fue tiempo de reuniones y negociaciones para afinar el regreso de Fausto Vallejo. Por supuesto, uno de los primeros en saberlo fue el propio Jesús Reyna García, quien, además, fue invitado a reincorporarse como Secretario General de Gobierno. A principios de mes se entrevistó en Los Pinos con el Presidente Enrique Peña Nieto, quien se congratuló por la recuperación y el regreso del gobernador michoacano. La semana pasada tuvo también audiencia con Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de gobernación, para el mismo tema.
 
Sin embargo, no todo fue terso. Mientras se reunía con autoridades federales, en Morelia la grilla estaba a tope con el eventual regreso del gobernador Vallejo. Diputados locales panistas pusieron ‘el grito en el cielo’ y cuestionaron duramente la salud de Fausto Vallejo. “No necesitamos un gobernador que vuelva a ausentarse por cuestiones de salud”; “Necesitamos un gobernador que visite y recorra todo el estado y no estamos seguros de que pueda hacerlo”; “No podemos tener un gobernador que necesite estar asistido permanentemente por un enfermero”, fueron algunas de las ‘linduras’ que dijeron los diputados panistas de Michoacán.
 
Un hecho es indiscutible: Michoacán sigue teniendo muchos problemas, principalmente de seguridad, pero es un escenario distinto al que recibió Fausto Vallejo el 15 de febrero de 2012.
 
 
Por cierto...
 
La lealtad no siempre con lealtad se paga. Eso queda claro tras conocerse que el gobierno de Estados Unidos no solo espió a Enrique Peña Nieto siendo candidato a la Presidencia, sino que también a Felipe Calderón, entonces Presidente de México.
 
Es un hecho incontrovertible que Calderón fue el mejor aliado de Washington mientras vivió en Los Pinos. Para muchos, Calderón puso su presidencia al servicio de la Casa Blanca y ahora se dice indignado por haber sido espiado por sus ‘amigous’. La verdad, lo traicionaron.
 
A ver quién le cree a Obama la explicación de que no espiaban, sino recopilaban información para combatir el terrorismo.
 
Hace exactamente dos años, en octubre de 2011, Hilary Clinton, la entonces secretaria de Estado de Obama, provocó protestas de México por afirmar en su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes: “He expresado mi preocupación sobre eso en el pasado y somos sensibles a las características que estos cárteles de las drogas han adoptado, que, ciertamente, se asemejan a actividades terroristas.”
 
Yo solo pregunto: ¿terrorismo en México?
 
 
Hasta el viernes.
 
 
Twitter: @cachoperiodista