Opinión

El síndrome de la mejor ocasión

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Vino. (Cortesía)

Una nueva enfermedad está atacando a numerosos enófilos. No distingue, edad, sexo, ni condición social. Se apodera de sus mentes de tal manera que influye en su decisión sobre el momento oportuno de abrir una botella. Esta perturbación obedece a numerosos mitos y al parecer va en aumento. El padecimiento es mejor conocido como El síndrome de la ocasión especial para descorchar un vino.

Les puedo asegurar que en más de una ocasión habrán escuchado con su interlocutor afirmar, que éste tiene una botella muy especial, la cual la tiene reservada para “una ocasión especial”. Y resulta que cuando llega tal acontecimiento (si es que algún día sucede), el vino estaba totalmente decrépito.

A diferencia de los destilados, el vino puede sufrir una descomposición en su estructura molecular debido a situaciones tales como vibraciones, luz solar, cambios bruscos de temperatura, excesiva humedad o la ausencia de ésta. Todos estos factores son determinantes para alterar al vino, que para su correcta evolución debe reposar sin vibraciones a una temperatura que oscile entre los 12° y 14° grados, a una humedad relativa controlada entre 65% y 80%, y que no esté expuesto a la luz.

Una botella es una inversión, pero desgraciadamente no todos sabemos el momento óptimo para beber el vino. Hace no mucho tiempo un cliente me invitó a su cava cuyo valor en inventario alcanzaba un valor cercano al millón de pesos. Pero cuando comenzamos a descorchar joyas como Latour, Petrus o Vega Sicilia, el 90% de estos vinos estaban pasados. ¿A qué se debió? A la pésima conservación de los vinos en su cava que contaba con bocinas de última generación porque la mayoría de sus fiestas (al menos una vez por semana) se realizaban en la cava, lo cual significaba cambios bruscos de temperatura y vibraciones perjudiciales para los vinos que ahí reposan.

Resulta un elemento cautivante de venta cuando quien nos vende una botella repite la información del productor o peor aún, de la etiqueta, en la cual se nos informa que dicho vino es para guardarse hasta por 20 años. ¿Acaso el vendedor del vino llevó a cabo una cata de proyección para llegar a tal conclusión? ¿Qué fundamentos tendrá para confirmar la guarda de un vino? Si realmente es honesto no se dejará llevar por la información proporcionada por el productor o la etiqueta de la botella.

El remedio para tan temido Síndrome será beberse el vino en el momento en que mejor les parezca. No tenemos que estar a la orilla del Sena para espera “la ocasión especial”. Estar vivos y con salud es el mejor pretexto para disfrutar su inversión. Dejar de tomar en cuenta opiniones de algunos “especialistas” es la solución ideal para combatir esta temida enfermedad. Pretender ser la mejor cava del cementerio es absurdo. El momento lo decidirán ustedes, no importa el lugar, sino la persona con quien deseen beberlo, porque el vino es compartir. ¡Salud!

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