Opinión

El shutdown y la hegemonía en declive


 
La historia se escribe con base en la conjunción de varios factores, como el cierre del gobierno federal en Estados Unidos por el chantaje de un grupo de lunaticos ultraderechistas y las reuniones cumbres de este mes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) y de la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN), que se efectuaron sin la presencia de Barack Obama, respectivamente, en Bali y Brunei.
 
El shutdown, agravado por la disputa sobre el endeudamiento público y el riesgo de una moratoria, en el que el Tea Party, orquestado por los hermanos Koch, exhibió su populismo de baja estofa con Sarah Palin, Ted Cruz y la declaración sin igual del diputado Ted Yoho ––”en lo personal, yo creo que el default traerá estabilidad a los mercados mundiales”–– fue el marco en el que China llenó sin inconvenientes el vacío dejado por Obama, quien en dos ocasiones ya había cancelado visitas a Indonesia y debía reafirmar la vigencia de su política de “pivote” o reacercamiento a Oriente.
 
En lugar de eso, apuntó Philip Stephens, editor asociado de Financial Times y biógrafo de Tony Blair mientras el propagandista de la “tercera vía” despachaba en Downing Street, “estos no son los mejores tiempos para el poder y el prestigio estadounidense. Las contorsiones de Obama sobre Siria y su disposición a hablar con Irán han encolerizado a los aliados árabes tradicionales. Su ausencia en Asia y la farsa fiscal escenificada en Washington difícilmente podrán inspirar confianza al muy cantado pivote. La presencia importa en esta parte del mundo y Obama cedió el escenario al presidente Xi Jinping”.
 
 
Acuerdos
 
En su intervención, Xi cerró importantes acuerdos que despejan el riesgo de un conflicto regional por el belicismo de EU, al adelantar que el comercio de Beijing con los socios de la ASEAN llegará a un billón de dólares en 2020. Para explicar mejor la dimensión de este punto, hay que resaltar que la participación norteamericana en el intercambio de la zona declinó en la última década de 19.5 a 9.5 por ciento, al tiempo que la de China creció de 10 a 20 por ciento.
 
Con 1.3 billones de dólares que ahora considera malgastados en bonos estadounidenses, China ya no tiene paciencia para las pugnas de la elite en el Capitolio y la Casa Blanca. Llegó el momento de “desamericanizar” al mundo y ya es célebre el veredicto de la agencia Xinhua: “En lugar de honrar sus tareas como un poder líder responsable, un Washington autosuficiente ha abusado de su estatuto de súper potencia e introducido aún más caos al mundo”.