Opinión

El sexo del Piojo

Ese enorme animal que Gil ve venir a lo lejos es el Mundial de futbol de Brasil 2014. Miguel, ‘el Piojo Herrera’, director técnico (así se dice) de la selección mexicana de futbol, afirma que los jugadores no comen carne para evitar el riesgo del clembuterol. El entrenador del equipo nacional ha cambiado de opinión. Unos días atrás se mostró enérgico: cero sexo para los jugadores mexicanos durante el Mundial. Lo del sexo, dice Herrera, es algo que nosotros no tenemos en mente. “De las cosas que tenemos que hablar es de la cancha”.

Correcto, apoya Gil, ni modo de que en las reuniones con los muchachos el Piojo les reprochara: ustedes no saben nada del chivo en el precipicio, no tenemos defensa para las armas al hombro y nuestro ataque misionero deja mucho qué desear. De lo que se habla en los vestidores de los estadios de futbol es de futbol, nomás faltaba. De no ser así, la confusión reinaría en los vestidores: vamos a hacer atrás una línea de cuatro hombres. Aigoeei. El que le gana la espalda a otro jugador gana la jugada; la cabeza en el área chica, no lo olviden; duro atrás; hasta el fondo adelante. Todos dirían: ¿qué le pachó a Herrera?

40 y 20

Dice el Piojo que si un jugador no puede aguantar 20 o 40 días sin sexo, entonces no está preparado para ser un profesional. Gamés meditó entre horribles calosfríos que él no es un profesional. Cero. Van a perdonar, pero 40 días en ley seca tampoco es quítame estas pulgas, o piojos, nomás faltaba. El ejemplo que ha puesto Herrera es escalofriante pues dice que hay personas que llegan al matrimonio vírgenes a los 20 o 25 años, “por 40 días nadie se va a morir”.

Pues morir, morir, lo que se dice morir, no, pero se sabe de casos de locura. Imaginen esto: el Gulit Peña, el creativo de la escuadra nacional, enloquecido por el sexo prohibido. Según se dice, el único que celebraría los 40 o cien días sin sexo sería el Chicharito Hernández, tremendo tetazo que juega a juntar palillos mientras sus compañeros se revientan con unas pulgonas.

Total, Felipao, entrenador de la selección brasileña da permiso a sus grandísimos jugadores para que tengan sexo; Herrera no da permiso, aunque sí da permiso pues al final dijo que si para que los jugadores estén tranquilos y relajados tener relaciones puede ayudarlos, pues adelante. Gil Gamés está confundido: tener sexo, o no tener sexo: ese es el dilema.

Nueva estrategia


Pongámonos de acuerdo, Herrera. Antes del juego contra Brasil, sexo moderado. El sexo moderado no existe para los atletas de alto rendimiento, pero se les puede persuadir de que no traspasen las paredes. Antes del juego contra Croacia sexo duro, con cuarto oscuro y odio durísimo (no empiecen), encuentros con intervalos de ocho horas. Antes del juego contra Camerún, dos orgías de las grandes, incluyendo a Salcido y Yamilé. Todo por nada, o nada por todo. Participarán en las orgías aquellas personas de amplio criterio que quieran desempeñarse en el campo de juego como gladiadores. Márquez lleva ventaja pues los pases de 30 metros en las orgías impresionan a propios y extraños. ¿Ya viste hasta donde la llegó? (No empiecen con sus cosas).

Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y caviló con las manos entrelazadas en la espalda: esta estrategia sexual lograría que por primera vez en la historia del futbol mexicano México llegara a un quinto partido. Esa táctica liberal, por decir una palabra confusa, halaría (gran verbo) al representativo a la cima del Mundial de Brasil. La noticia sería contundente: sexo duro impulsa a escuadra de mexicanos.

Sí, los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras los camareros se acercan con bandejas que soportan el Glenfiddich 15, Gamés pondrá a circular esta frase de Marilyn Monroe en el blanco mantel: “los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer”.

Gil s’en va