Opinión

El sexenio del crecimiento


  
Recientemente se ha dicho que 2014 -que recién comienza- será “El año del crecimiento”. Si bien considero que las reformas estructurales aprobadas el año pasado realmente elevarán la tasa de crecimiento de la economía mexicana a niveles superiores del 6 por ciento (de 2.4 por ciento promedio de 2000 a la fecha), no creo que sea en este año cuando se observe un reflejo patente de ello. Por un lado, considero que las reformas que se están implementando rápido, como la fiscal, no traerán consigo grandes tasas de crecimiento en el corto plazo. Por otro lado, creo que los efectos de las reformas que sí agregarán muchos puntos al PIB, como la energética, tardarán algunos años en observarse. Por esto creo que más que “el año del crecimiento”, más bien va a ser “el sexenio del crecimiento”. Debido a lo anterior, creo que la pregunta a la que debo dar respuesta ahora es cuánto estoy esperando de crecimiento en 2014.
 
Estimo que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá 3.3 por ciento en 2014. Esta tasa de crecimiento palidece ante el 4 por ciento que creció México en 2011 y 2012, además de no ser una tasa de crecimiento alta para un país emergente. ¿Cómo llegué a ese estimado? Si bien fue utilizando modelos econométricos –entre otras herramientas-, creo que hay una forma intuitiva de descomponer este pronóstico en cuatro factores: (1) Crecimiento inercial; (2) recuperación de la demanda externa; (3) finanzas públicas en México, y (4) algunos efectos iniciales de las reformas estructurales aprobadas.
 
 
(1) Crecimiento inercial, que estimo en 1.4 puntos porcentuales (pp) del PIB. El crecimiento inercial es el crecimiento anual que una economía observa cuando no crece trimestre a trimestre –ajustado por estacionalidad-, reflejando la base de comparación, entre otras cosas. Una explicación más intuitiva del crecimiento inercial es el trayecto que una persona puede andar en bicicleta sin pedalear en una superficie plana y sin pendiente. A este crecimiento hay que agregar los factores que pueden acelerar o desacelerar ese crecimiento inercial.
 
(2) Recuperación de la demanda externa, particularmente la producción manufacturera en EU, que estimo agregará 1.3 pp del PIB en 2014
 
 
(3) Finanzas públicas en México, que pienso que tendrán un efecto neto positivo de 0.2 pp del PIB. Quiero subdividir este impacto en tres partes: (a) Regularización del gasto público (+0.3 pp del PIB), en particular los pagos a proveedores gubernamentales, que sufrieron retrasos importantes en el 2013; (b) reforma fiscal (-0.5 pp del PIB), en la que pienso que la reciente reforma fiscal tendrá un impacto negativo sobre la renta disponible de las empresas y los hogares. Desde un punto de vista empresarial, creo que la eliminación de los regímenes especiales, incluyendo la eliminación del régimen de consolidación y la depreciación acelerada de nuevas inversiones, así como una menor deducibilidad de los beneficios para los trabajadores (47 por ciento en lugar del 100 por ciento), promoverá ajustes significativos en las estrategias fiscales de las empresas, aumentará los costos salariales y reducirá los incentivos de las empresas para invertir en el corto plazo. Pasando a los efectos de la mayor carga fiscal sobre los individuos, creo que la reforma fiscal tendrá efectos negativos sobre el ingreso disponible, debido a los nuevos impuestos sobre los refrescos azucarados, la comida chatarra, la goma de mascar y los alimentos para mascotas, entre otros, así como menores esquemas de compensación total y la homologación del IVA en ciudades fronterizas y en los estados de Baja California Sur y Quintana Roo, y (c) estimo que la política de gasto contracíclico del gobierno tenga un impacto de 0.4 pp del PIB sobre la actividad económica en 2014.
 
(4) Reformas estructurales recientemente aprobadas. Estimo que la implementación de las reformas financiera y energética podrían agregar 0.2 pp del PIB cada una en 2014. Creo que la financiera va a ser relativamente más fácil de implementar y considero que la reforma energética va a impulsar inversiones en petroquímica tan pronto como en el cuarto trimestre de 2014. Con esto, si sumamos los efectos sobre el PIB de los puntos (1) al (4), llegamos a una tasa de crecimiento del PIB de 3.3 por ciento en el 2014.
 
 
Twitter: @G_Casillas