Opinión

El señor Presidente

 
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Informe de Gobierno

Recuerdo tiempos pasados, muy pasados, en donde el 1 de septiembre era el día de El señor Presidente. Un PRI operando dentro de la llamada dictadura blanda (así bautizada por el escritor y político peruano Mario Vargas Llosa). Un Presidente todopoderoso alabado por su pueblo antes, durante y después de rendir su (aplíquele aquí todos los epítetos positivos que encuentre) informe a la nación.

Esa tradicional ceremonia la rompió, en alguna forma, el senador de la oposición Porfirio Muñoz Ledo, al interrumpir sorpresivamente la presentación del en aquel entonces Presidente de la República, Miguel de la Madrid

¡Bonito escándalo se armó! La cara de disgusto de El Señor Presidente lo decía todo. Se había roto un protocolo sagrado y la sorpresa invadía a los asistentes a la Cámara de Diputados, sagrado recinto en donde se presentaba desde tiempo inmemorial el esperado informe, así como a los miles de mexicanos que lo escuchábamos por la radio o lo veíamos por la televisión.

Ese evento, para muchos desafortunado, rompió la ceremonia del informe y de ahí en adelante las interrupciones y groserías de algunos congresistas se volvieron parte inevitable y hasta esperada de aquel, antes ceremonioso y protocolario, acto de los Poderes de la Unión.

¡El Día del Informe! ¡Cómo ha cambiado todo esto! El 1 de septiembre (ahora fue el 2) es un día en donde la ciudadanía espera ver el escándalo en turno entre el Ejecutivo y algunos miembros del Congreso pertenecientes a partidos de oposición, empeñados éstos en confrontar al Presidente de la República y al partido en el poder.

¿Qué ha sucedido? Se busca otro lugar para presentar el famoso Informe –este año en Palacio Nacional el 2 de septiembre, un lugar ”cómodo” para el Presidente - y se cumple con ese requisito que cada vez atrae menos la atención de los mexicanos. El Presidente aprovecha para magnificar sus logros y evita tratar los puntos críticos y negativos de su actuación anual. Esto aburre a la gran mayoría de los mexicanos, pues no cumple con la letra y el espíritu del artículo 69 de la Constitución que exige, ante todo, que sea un acto de rendición de cuentas (buenas y malas).

El mensaje a la Nación, en esta ocasión, se difundió en un formato en el que el Mandatario expresó su narrativa acerca del estado que guarda la nación. Los contenidos del mensaje si bien son alentadores, pueden obviar la mácula que para el ciudadano común significa un país colapsado por la violencia que azota a todo el territorio nacional, con un crecimiento económico sostenido, pero con una grave pobreza que aún golpea a las familias vulnerables y todo esto, que no juega a favor de la figura presidencial ni la de su partido, en la antesala del arranque del proceso electoral rumbo al 2018.

Mañana será otro día. 

*Presidente de Sociedad en Movimiento

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