Opinión

El segundo choque frontal entre locomotoras

 
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Salomón Chertorivski

Nadie conoce el saldo rojo del primer encontronazo cuando ya una de las locomotoras avanza irremediablemente hacia el segundo.

En octubre de 2015 anticipamos que los gobiernos federal y del Distrito Federal chocarían de frente en el tema del destino de los terrenos que desocupará, o desocuparía el actual puerto aéreo Benito Juárez, en la capital de la República Mexicana.

En marzo de este año el choque fue público cuando a prácticamente horas de que el gobierno capitalino diera a conocer el primer resultado de encuestas entre ciudadanía capitalina respecto al destino de esas 710 hectáreas del hoy puerto aéreo el gobierno federal hizo pública su posición: los terrenos son federales y federales serán las decisiones que determinen qué se hará con ellos una vez que se desprendan las operaciones aéreas de ese lugar.

Al buen entendedor, bajo la lógica federal el presidente le manda a decir al jefe de Gobierno capitalino: 'Ni creas chiquito…'

El asunto va para largo y no se descarta que quede en manos de la Suprema Corte de Justicia la determinación y en el ánimo de los capitalinos el profundo disgusto que alimente su animadversión hacia una administración que en materia de popularidad no las trae consigo y está lejos de que ello pueda recomponerse.

Nunca como antes la ciudadanía no cree ni en sus gobernantes ni en la clase política nacional. Los ciudadanos capitalinos (y comparten la visión la gran mayoría del resto ciudadano en el país) infieren que desde ahora los amigos del gobierno federal se frotan las manos con el negociazo que serán esas 710 hectáreas.

Vienen momentos más difíciles en materia económica durante 2017. Seguro se argumentará que eso terrenos serán parte de lo que requiera de recursos la construcción de la nueva sede aérea.

Pero ahora, el segundo encontronazo va por el lado del salario mínimo y la necesidad de que se le fortalezca vía un incremento especial y sólo al mínimo.

Pero en este asunto no está solo el encargado de la silla principal del gobierno federal ni el sitio quien ocupa su segundo maquinista en materia hacendaria. Al lado de ambos y en el tema sobre ambos parece estar precisamente la figura enérgica y determinada de Agustín Carstens, gobernador del Banco Central y cuya opinión pesa más de lo que se le quiere atribuir al autónomo Banco Central mexicano y si no lo cree, pregúnteselo a Pemex y su paquete de recorte presupuestal, que además de insuficiente fue determinado dentro del despacho principal de Banco Central mexicano.

El asunto es que este domingo, el de ayer, Salomón Chertorivski, Sedecon del DF se lanza duro al marcar que es preocupante que el Banco de México (no es ocioso que primero marque al Banxico) y la Secretaría del Trabajo “no se den cuenta de lo que pasa alrededor del mundo en done muchos países han iniciado políticas de recuperación del salario mínimo y en donde México tiene el menor salario mínimo en toda la América Latina”.

¡Zúmbale!

Mire usted. El presidente Obama ha impulsado un salario digno por hora en su país. Entre las gráficas que presentó a su Congreso para soportar su posición está una que marca los salarios prevalecientes durante el presente año y refleja que Australia, Luxemburgo, Francia, Bélgica e Irlanda son las cinco naciones con mejor paga por hora.

La tabla va desde los 17.80 dólares hora hasta los 12 en el caso de los primeros cinco países con mejor paga por hora en el mundo. Estados Unidos está en el lugar 12 y México en el último sitio.

En términos de ingreso real anual un listado de 25 naciones para el año 2014 ubica a Estados Unidos en el lugar 13 y a México nuevamente en el último sitio. Luxemburgo la encabeza con 25 mil dólares anuales y México la cierra con menos de dos mil 500 dólares por año.

Y así le pudiéramos seguir por más tiempo, ofreciendo datos que corroboran que nuestro país, al menos frente a las naciones del OCDE y de América Latina, tiene los ingresos mínimos más pequeños para salarios mínimos y salvo las naciones africanas nadie más nos gana si se trata de pagar menos a los trabajos con menor calificación.

El asunto no es técnico, es esencialmente político.

El Partido Acción Nacional ha tomado incluso la estafeta y se prepara para argumentar la necesidad de aplicar un incremento al mínimo en el país aunque los 'puristas' de la economía no ven con buenos ojos la posibilidad y otros con razón alertan que cualquier movimiento salarial tiene que contemplar el factor productividad, concederlo con justificación y articular una serie de elementos alrededor del factor trabajo para que cualquier incremento al mínimo carezca de efectos perniciosos secundarios.

Lo que queda claro es que el actual gobierno federal no cuenta con la voluntad política para atender ese asunto. Mucho se avanzaría si quienes hoy se oponen a que un incremento al mínimo en materia salarial digan 'cómo sí', parafraseando al líder del PAN Ricardo Anaya Cortés, quien sostiene que el 'cómo sí' es lo que sacará adelante al país. Y es cierto. Vamos a ver si gana la lógica, la más elemental de las dignidades o la dictadura ilustrada en materia económica.

Y que ellos paguen la factura.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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