Opinión

El saqueo del siglo (II)

1
   

    

mario alfonso cantú suárez. (especial)

A principios de 2013 los empleados de la Empresa Exportadora de Sal (Essa), sin estudios en el extranjero pero con amplio sentido común, descubrieron la doble contabilidad en el interior, lo que origina un desfalco a la Federación por cinco mil millones de pesos al año.
Obtuvieron copias de facturas de Mitsubishi por la venta de ocho millones de toneladas de sal al año. La historia sería corroborada meses después por la ASF.

Los ingresos declarados ante el SAT no coinciden con lo reportado ante aduanas. Pidieron una explicación al consejo de administración a cargo de Mario Alfonso Cantú Suárez y de cómo podía ser posible que el propio consejo ratificara los contratos de venta en menos de diez dólares la tonelada de sal (cuando en el mundo su precio alcanza hasta 70 dólares).

La doble contabilidad consiste en lo siguiente: el consejo vende a Mitsubishi la tonelada en menos de diez dólares, como se reporta al SAT. En los documentos de exportación, sin embargo, aparece que se comercializó en 20 dólares. ¡Atención! Aquí está el truco: alguien se queda con poco más de la mitad; ese es el negocio (luego Mitsubishi vende la sal en Asia en hasta 70 dólares).

Eso es lo que Cantú Suárez debe explicar a Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, y también debe aclararse ante la oficina de Aurelio Nuño, secretario de la Presidencia. Podemos adelantar, sin embargo, que el reembolso de la ganancia a ese alguien que se beneficia se hace a través de la empresa en las islas Marshall, hasta 12 dólares por tonelada vendida y el depósito se realiza meses después de las operaciones.

A mediados de 2013 los trabajadores presionaron para exigir la verdad, inclusive hubo una demanda ante la Junta de Conciliación y el SAT, sin respuesta. También demandaron equipo moderno y más eficiente para trabajar, pues el que tienen ya no produce bien. (Pareciera que existe un plan para quebrar la empresa a pesar de que Guerrero Negro se mantiene como séptimo productor de sal en el mundo).

El sindicato de trabajadores no agachó la cabeza. Para septiembre la administración de la empresa, también a cargo de Cantú, tuvo que hacer diversos estudios comerciales, mismos que obtuvo esta columna por vía de transparencia (ASF, Universidad Anáhuac, Colmex, mercantil y administrativo de Manzanero-Hamdan, jurídico constitucional de Zenteno y Compañía, así como el jurídico ambiental de CEJA consultores). Los resultados revelan que se perjudica al Estado mexicano porque se da a Mitsubishi un trato de comprador único: el total de producción se le factura a la japonesa, cuya empresa acuerda condiciones de venta con clientes finales. Essa no puede obtener documentos oficiales entre cliente y distribuidor. Mitsubishi es revendedor y como ya se dijo la tonelada de diez dólares la puede colocar hasta en 70 dólares. Todo un negociazo. Además, en su papel de revendedor, Mitsubishi no corre ningún riesgo. Essa es la instancia que asume los costos de cualquier daño a la mercancía en el trayecto marítimo de entrega al cliente y en caso de que éste no se lleve, por cualquier razón el producto solicitado, Essa debe almacenarlo sin consecuencia para el distribuidor.

10 SEGUNDOS… Mañana la tercera parte

Twitter: @alexsanchezmx

También te puede interesar:
El saqueo del siglo
Quiere PRI retorno directo del cacique Aguirre
Dinamita en bastión panista