Opinión

El saludo de Peña
al Comandante

Se horrorizaron. Algunos exclamaron: “¿Cómo el presidente Enrique Peña estrechando la mano del dictador Fidel Castro?”.

Cuando ayer se difundieron las fotos del presidente de México visitando a Fidel en su casa, surgieron múltiples críticas a este acercamiento.

Decían: “Vaya, una cosa es asistir a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) o incluso hacer una visita de Estado, y otra muy diferente es acudir con este aborrecible personaje, que ya no tiene cargo alguno”.

A mi parecer, se equivocan estos juicios. Creo que el saludo a Fidel es una de las más inteligentes jugadas de política exterior que ha hecho el canciller Meade en lo que va de esta administración.

Le explico por qué me parece así.

Una de las características del gobierno de Peña, durante sus catorce meses de gestión, ha sido el pragmatismo.

A algunos gusta y a otros no, pero hasta ahora ha funcionado.

Esto quiere decir que si tiene que usar el Pacto para sacar la reforma educativa y la de telecomunicaciones, lo usa. Si debe aliarse con el PRD para sacar la fiscal, lo hace. Si debe dejar que se desarticule el Pacto para ir por la energética, va.

No hay nada esencialmente diferente en lo que se refiere al tema de política exterior.

A gobiernos anteriores, no sólo del PAN sino incluso del PRI (Salinas y Zedillo) se les acusó –con razón- de ser más papistas que el Papa.

Por ejemplo, en el ánimo de la liberalización y apertura, a veces se acometían acciones unilaterales, en vez de ponernos un poco difíciles y usar la apertura como instrumento de negociación.

A veces parecía que en el caso específico de los panistas, les daba “asquito” (como dijo algún célebre gobernador) tratar con un personaje como Fidel.

Quienes piensan que en virtud de este acercamiento ahora, el gobierno de Peña va a tomar elementos del modelo económico cubano, francamente pecan de ingenuidad.

No es Peña quien dio un aval a Fidel al acudir a saludarlo. Francamente, el anciano exdictador no lo necesita.

Es exactamente al revés. El margen de maniobra que ahora tiene el gobierno de Peña en América Latina es más amplio. Y, el gobierno norteamericano, sabe que el de México no va a alinearse simplemente porque le truene los dedos.

Pero hay más.

Pudiera ser que a la vuelta de los años, Cuba se vuelva un destino de inversión cada vez más interesante, por el hecho de que habrá una cada vez mayor apertura.

No parece que vaya a darse pronto una eclosión social en Cuba pero sí que, al estilo chino, poco a poco se podría dar un proceso de liberalización en la economía.

Y el gobierno mexicano está posicionándose para estar con margen de acción cuando ello ocurra.

Es interesante que para algunos, el caso de Cuba se convierta en algo emocional y en contraste, en un país con un régimen totalitario, como el de China, no inspire el mismo rechazo y se subraye la necesidad de aprovechar el mercado chino.

El próximo 10 de febrero se firmará la Alianza del Pacífico, un acuerdo entre Perú, Colombia, Chile y México, que bajará aranceles en el comercio entre países.

Es evidente que nuestro país está recuperando protagonismo en América Latina y que incluso le puede hacer sombra a Brasil.

Le puedo comentar incluso que el gobierno brasileño no quedó nada contento del papel protagónico que adquirió el presidente Peña en Davos, sobre todo porque los brasileños habían buscado que Dilma Roussef fuera la estrella de la reunión por parte de América Latina.

La diplomacia mexicana y sus aliados en Davos operaron con mucha eficacia para conseguir, por ejemplo, que el presidente Peña tuviera una participación en el salón principal de manera individual, lo que parecía reservado en esta ocasión a la presidenta Dilma Roussef.

El saludo de Peña a Fidel es sólo otro ingrediente de lo mismo.

Esperemos que se aproveche productivamente ese nuevo protagonismo.

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