Opinión

El salario base del IMSS y su debate


 
En la discusión del asunto del cálculo del salario base del IMSS hay muchos mitos.
 
Que se haga la voluntad del señor... pero en los bueyes de mi compadre.
 
Le he comentado en varias ocasiones este adagio que retrata perfectamente la cultura mexicana.
 
El ejemplo es la reforma a la Ley del Seguro Social, que pretende homologar el cálculo del salario base de cotización del IMSS a la base que se utiliza para calcular la retención del ISR.
 
El tema de fondo es que hay un conjunto de prestaciones no exentas del ISR que no forman parte del cálculo del salario base.
 
Ojo, no se trata de cambiar nada de las exenciones en materia del ISR, sino simplemente de aplicarlas al salario base para cotizar al IMSS.
 
Ante esta iniciativa, el sector privado reaccionó casi como si se quisiera expropiar a las empresas la totalidad de sus activos. Pero lo peor es que circularon como ejemplos algunos casos absolutamente atípicos.
 
Por ejemplo, uno de los casos usados es donde la participación de los trabajadores en la utilidad (PTU), o el reparto de utilidades, para ser más claro, es equivalente ¡al 100 por ciento del salario anual!
 
Encuentre usted una empresa así... En ese caso, se estima un incremento de 11% en lo que se tiene que pagar por las cuotas obrero-patronales.
 
Otro caso es el del trabajador que gana el salario mínimo, pero que tiene un fondo de ahorro de 13% del salario, una PTU de un mes, 40 pesos de ayuda en alimentación, 40% del salario de ayuda de despensa en dinero, premio de asistencia y puntualidad de 3 días de salario por mes cada uno y tiempo extra de 9 horas a la semana.
 
De nueva cuenta, busque una empresa que tenga trabajadores con ese perfil... y si la encuentra, pues contrátese. En ese caso, el incremento es de 48%.
 
La realidad es que sólo las empresas con una estructura de prestaciones muy agresiva será afectada de manera significativa en el pago de las cuotas del IMSS.
 
Las estimaciones que ha hecho el IMSS indican que alrededor de 80% de las 835,000 empresas registradas no va a tener ningún impacto por la reforma de la ley.
 
Y en el caso de alrededor de 170,000 empresas que sí serán afectadas, se estima que los incrementos podrían estar en el rango de 3.1%.
 
Otro dato relevante que muestra la disparidad de las bases de cálculo es la estimación del porcentaje de trabajadores que recibe el salario mínimo.
 
En la estadística del IMSS, alrededor de 35% de todos los asalariados de la economía formal gana no más de dos salarios mínimos. Pero, de acuerdo con las cifras que el SAT tiene, las empresas reportan sólo a 20% de los asalariados como perceptores de no más de dos mínimos.
 
Va otro dato, las corridas que han hecho los técnicos del IMSS señalan que el monto de recursos adicionales que se obtendrían anualmente con este cambio sería de tres mil millones de pesos, lo que no va a resolver la crisis del Seguro ni tampoco a estrangular financieramente a las empresas.
 
Creo que las críticas que apuntan a la necesidad de una reorganización integral de la seguridad social son totalmente válidas.
 
Sin embargo, la visión que señala que no se puede poner un centavo más hasta que haya una reestructuración del Seguro es a la que aludía en el primer párrafo de esta columna.
 
Claro que la autoridad y el propio Instituto deben empezar muy pronto a mostrar signos claros de que van en un camino hacia la mayor eficiencia, porque si no el adagio podría aplicarse precisamente en el sentido opuesto.
 
Ojalá que las discusiones públicas se puedan hacer sobre datos precisos y no con distorsiones a la realidad para abonar a la causa de cada quien.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx