Opinión

El sacrificio de Cory Remsburg por un
Estado fracasado

En su informe anual, Barack Obama cerró con un homenaje al ranger Cory Remsburg que utilizó –dice The Christian Science Monitor– para enfatizar al Capitolio que las segundas oportunidades son posibles, tanto para salir vivo del infierno bélico como para sacar adelante las leyes que rechaza una oposición hostil.

Remsburg, quien se enroló en el Ejército a los 18 años, después de que su padre, bombero jubilado de la Fuerza Aérea, se negó a permitirle ingresar a los 17, ha pasado por diez periodos en Irak y Afganistán, por los que fue recompensado con un Corazón Purpura y una Estrella de Bronce, además de lograr “una impresionante recuperación de una herida casi fatal” en el segundo país. Obama recordó en su discurso que lo conoció en un acto por el 65 aniversario de la invasión aliada a Francia en 2009 y subrayó que “como el Ejército que ama, como el Estados Unidos que sirve, nunca se rinde ni cede. Hombres y mujeres como Cory nos recuerdan que EU nunca ha sido fácil”.

Sin embargo, más allá de la enésima manipulación chauvinista en Washington, lo cierto es que el sacrificio de Remsburg ha sido en vano, pues al cabo de 13 años de ocupación y de la guerra más larga en la historia norteamericana, Afganistán sigue siendo un Estado fracasado, en rumbo hacia una nueva etapa de su conflicto cuando la mayoría de las tropas del Pentágono salgan en los próximos meses –lo que Obama presumió al afirmar que Kabul asumirá su propia “seguridad”– en el que el Talibán bien puede regresar al poder.

Inconfiable

Ayer, The New York Times destacó que el resultado de dos auditorías sobre el financiamiento al “gobierno” del “presidente” Hamid Karzai fue tan negativo que la Agencia Internacional para el Desarrollo de EU pidió a la oficina del Inspector General para la Reconstrucción de Afganistán ocultarlos, luego de que se concluyó que a ninguno de los 16 ministerios del país se le pueden confiar fondos sin riesgo de que sean malgastados o desperdiciados.

Solo unos detalles: El Ministerio de Salud Pública, que ha recibido 236 millones de dólares en “ayuda” extraída a los contribuyentes, pierde buena parte de los recursos por el “pago de salarios en efectivo”, al tiempo que el de Minería “paga precios más altos por materias primas y servicios para financiar sobornos”. Ése es el Afganistán que abandonarán, derrotados, los Remsburg que no son invitados a los discursos de Obama. Su próxima parada, la votación de abril, en la que Karzai se “reelegirá” con fraude como en 2009.