Opinión

El Rey de las Estampas

La esquina más capitalista del país está en la calle de Irapuato con Av. Clavería, en Azcapotzalco. Cada tarde, alrededor de las 16 horas, un individuo llamado “Paco” imparte lo que podría ser la clase de capitalismo mexicano más pura que se pueda encontrar en el país. ¿Su negocio? Auxiliar a la gente a llenar su álbum Panini con estampitas del Mundial de Futbol. Veamos.

Paco ha denominado su negocio bajo el nombre “Llena tu álbum”. Su propuesta de valor es esta: “Trae tu lista de estampas faltantes, tus repetidas y algunos pesos, nosotros nos encargamos del resto. Garantizamos el llenado de tu álbum.”

Paco ha establecido un sistema de precios perfecto, que refleja la escasez relativa al tipo de estampas que cada quien quiere conseguir. ¿Necesitas una estampa de un jugador? El precio es dos estampas repetidas más dos pesos. ¿Necesitas una estampa de “cromo”? El precio es un “cromo” más cuatro pesos. ¿Una de las estampas de Coca Cola? El precio es “acorde a la dificultad de la estampa”. Precioso.

El sistema de Paco obedece a la demanda; incorpora la elasticidad; y funciona bajo los parámetros de los negocios que desean ser exitosos frente a sus clientes. En un día regular puede cerrar el changarro a las 11 de la noche, luego de largas horas de intercambio y venta. Su margen es altísimo: si tienes que dar dos estampas más dos pesos a cambio de una que requieres, el rendimiento bruto es muy superior al 100 por ciento. Los costos de transacción son mínimos.

Paco sabe de escasez: cuenta con una “caja negra” donde están las estampas verdaderamente difíciles. Algunas de ellas pueden tener un precio superior, pero todas se consiguen. Ignoro si Paco esté registrado en el SAT o se haya inscrito en el Régimen de Incorporación Fiscal tras las invitaciones de Aristóteles Núñez. Lo dudo; pero no importa. Paco tiene buen humor y quiere satisfacer las necesidades de sus clientes.

Paco se autodenomina el “Rey de las Estampas”. Su capitalismo es similar al de muchos mexicanos, que no saben que lo suscriben. No veo que las escuelas primarias ni secundarias den lecciones de capitalismo tan nítidas como las que cada tarde imparte Paco.

El negocio de las estampas de Paco durará poco, pero se sabe de la flexibilidad con la que se ajusta a otros sectores del comercio. Sabiendo su éxito en las estampas, es previsible que mute de productos de forma instantánea.

La claridad de objetivos, la rentabilidad, la flexibilidad y la vocación de Paco podrían ser envidiables para corporaciones mexicanas de gran calado. A Paco no le hizo falta un estudio de mercado para detectar las necesidades de sus clientes. Su intuición funcionó, y tiene a diario fila de gente esperando comprarle estampas.

Twitter: @SOYCarlosMota