Opinión

El retorno al pasado

 
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¡Que vergüenza!

Pensábamos que habíamos logrado un avance significativo en lo que toca a la limpieza de los procesos electorales y con esto el 
fortalecimiento de nuestra incipiente democracia, pero lo sucedido en las elecciones pasadas tanto en Coahuila como en el Estado de México hecha por tierra esta suposición.

Lástima, nuestro políticos, y en este caso particularmente los priistas, no han evolucionado y son capaces de hacer cualquier cosa con tal de ganar, aunque sea en forma fraudulenta, las elecciones en turno.

Rebasar el tope de los gastos de campaña, compra del voto, “Salario Rosa” a las mujeres de escasos recursos a cambio de su apoyo, injerencia de las autoridades locales y del propio presidente Peña Nieto en el proceso electoral y muchas otras cosas que nos recuerdan los viejos tiempos que creíamos, inocentemente, que se habían superado.

“Gaanó” el PRI, el viejo PRI, en ese Estado, el de México, que es crucial para levantarse también con la victoria en el 2018, y con ello asegurar 
la presidencia de la República. Los políticos, en este caso los priístas se burlan de los ciudadanos, quienes somos los únicos autorizados para elegir a nuestras autoridades.

Pero nuestro voto no cuenta, las trampas y atropellos de estos políticos cínicos y rateros pasan por encima de las leyes y de nosotros, 
los ciudadanos.

López Obrador resiente el fraude y prepara sus acciones, tímidas, no comparables a la toma del Paseo de la Reforma que llevó a cabo en
el proceso electoral del 2006. 

Los ciudadanos nos sentimos decepcionados, nuevamente decepcionados, por el comportamiento de las fuerzas política, léase
PRI, y de la tibia respuesta de las autoridades electorales que parecen no existir. ¿En donde están Lorenzo Córdova y la autoridad local del
INE? ¿Haciendo el ridículo?

Y lo decíamos arriba ¿Que nos espera en el 2018? ¿Se estará preparando el camino para el fraude electoral por parte del PRI, partido
político que ha perdido terreno en la preferencia del electorado y que sólo con sus viejas y corruptas practicas parece sobrevivir?

¿Qué estrategia seguirá el partido en el poder –incluyendo al presidente Peña Nieto- para no entregar el mando a un partido contrario? ¿Cuál será la acción postelectoral por parte de partidos y ciudadanos en caso de unas elecciones desaseadas? ¿Qué nos estamos jugando como país?

Planeemos con tiempo, los ciudadanos, las elecciones presidenciales, dialoguemos con las autoridades para exigir que se lleven a cabo 
apegadas estrictamente a Derecho. Vigilemos el proceso electoral no sólo el día de la elección, lo que sabemos hacer muy bien, sino que veamos la forma de evitar, a como de lugar el desaseo en el proceso previo al día de las elecciones ¡Hagamos sentir la fuerza ciudadana y con ello la exigencia de respeto a nuestra dignidad!

Nuestra democracia, nuestra incipiente democracia que tanto trabajo nos ha costado conquistar, está en juego. Un proceso electoral sucio en la elección presidencial, como el que acabamos de padecer en el Estado de México, la pone en riesgo y eso no lo podemos aceptar.

La compra del voto debería ser un delito grave que tenga como consecuencia sanciones significativas. Empecemos a pensar en el voto
obligatorio y en la segunda vuelta ¿Por qué no?

Esto encarecería y haría inoperantes la compra del voto –su costo sería altísimo- y el acarreo condicionado el día de las elecciones.

Luchemos porque en el 2018 gane la presidencia un ciudadano capaz de ocupar esa importantísima posición a través del voto libre y razonado de una parte significativa de la ciudadanía.

Mañana será otro día.

*El autor es presidente de Sociedad en Movimiento

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