Opinión

El reto del empleo en México

 
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Por: Patricia Luna Arredondo.

La autora es presidenta del Comité Técnico Nacional de Capital Humano del IMEF.

Correo:patricia@calimeria.com

Actualmente la economía global se está desacelerando y esto impacta fuertemente a la crisis global del empleo. La Organización Mundial del Trabajo (ILO por sus siglas en inglés), estimó a finales de 2015 que más de 200 millones de personas estaban desempleadas a nivel mundial y 1.4 billones de personas tenían un empleo vulnerable. Por otro lado, la misma organización, en un estudio que publicó a fines de 2014, titulado: "Desarrollo y empleo en América Latina: Una mirada hacia el futuro", refiere que América Latina y el Caribe muestran una resistencia superior a otras regiones en términos de crecimiento económico y generación de empleo.

La misma organización, en su capítulo para México, indica al cierre de 2015 una tasa de desempleo de 4.3%, porcentaje que representa al personal sin trabajo, disponible para trabajar o bien, buscando empleo.

Por su parte, en su más reciente reporte de Niveles de Desempleo, la OCDE registra que la tasa de desempleo nacional bajó a 4.1% en enero de 2016, cifra que el IMEF considera halagadora, ya que está por debajo del promedio de 6.5% para el conjunto de los 34 países que integran al organismo y que puede explicarse por la inexistencia de algún seguro de desempleo, así como por falta de una cultura de ahorro para poder subsistir cuando se está desempleado; factores que orillan a los desocupados a dedicarse a cualquier actividad que les represente un ingreso.

Como referencia, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de México, explica que la tasa de desocupación (TD) es el número de desocupados por cada 100 económicamente activos: TD = (Desocupados/PEA)*100, donde la PEA es igual a ocupados + desocupados.

Respecto a la Población Económicamente Activa (PEA) del país, el INEGI explica en su sitio web que durante 2015 ascendió a 53.8 millones de personas, las cuales representan al 60.4% de la población de 15 años en adelante. Lo anterior indica que, logrando la creación de nuevos empleos, México tiene un gran reto por el crecimiento potencial de la productividad, donde además, hay una relación estrecha entre los factores subyacentes:

a) Los oferentes de servicios laborales (los desempleados), quienes buscan posibilidades y alternativas de inserción en la actividad económica y procesos productivos.
b) Los demandantes de servicios laborales (los empleadores) quienes deciden sus estrategias de atracción de talento, tipos de contrato y sueldos ante el entorno económico, haciendo presión y efecto en el mercado de trabajo.
c) La población desocupada, es decir, amas de casa, trabajadoras domésticas y estudiantes, que no están involucrados de manera directa en la producción de bienes y servicios, servicios públicos, ni bienes para el autoconsumo.

Y una cifra más, el Instituto Mexicano del Seguro Social reporta que en 2015, la tasa anual de crecimiento de empleo fue de 3.8%, tasa superior al PIB, que en el mismo año cerró en 2.5% respecto al año previo, marcando un contraste que es descrito por la curva de Phillips, gráfica que muestra que cuando la tasa de inflación es alta, la de desempleo es baja y viceversa. La curva sugiere que un menor porcentaje de desempleo presionará al alza los salarios al disponer de mayor cantidad de personal contratado y viceversa.

Todo lo anterior refleja que México debe responder a los diversos desafíos macroeconómicos del mercado laboral actual y del mercado futuro inmediato, orquestado de la mejor manera posible por los tres actores: gobierno, empresas y academia, para hacer frente en el mediano plazo y responder a los retos que representa la denominada “4ta. Revolución Industrial”: la era de la revolución digital, donde los avances tecnológicos cambiarán la forma en la que se vive, se trabaja, se subsiste e interactúa con otras personas y máquinas, que además se caracteriza por la fusión de tecnologías que borran las líneas entre los mundos físico y digital, obligando a re-pensar modelos de negocios, estructuras y culturas organizacionales, así como nuevos puestos con específicos requerimientos de talento especializado y una oferta diferente de egresados universitarios.

Bajo este contexto, el IMEF invita a las organizaciones a prepararse para adaptarse a este cambio y convertirse en artífices en la generación de nuevos puestos de trabajo. La oportuna respuesta ante este reto dará la pauta para superar la crisis de empleo actual, haciendo coincidir la oferta de empleados con la demanda de trabajadores para ciertos puestos.

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