Opinión

El reto del crecimiento 

 
1
 

 

ECONOMÍA

Se empiezan a definir los distintos candidatos a la presidencia de la república y a los distintos puestos que se enfrentarán en las elecciones de 2018. Nosotros los electores deberemos de escoger a varios miles de candidatos que serán determinantes para el correcto funcionamiento de los distintos gobiernos locales, municipales e instituciones federales.

Nuestro nivel de vida, nuestros empleos, nuestra seguridad física y patrimonial y muchas cosas más dependerá de que escojamos correctamente y seleccionemos a los mejores candidatos. Sin embargo, somos ciudadanos con poca experiencia y participación esperando que alguien más sea quien tome las decisiones, pero luego nos enojamos porque algunos funcionarios son incompetentes o corruptos.

Tal vez el principal reto que deberá enfrentar el próximo gobierno es lograr que la economía nacional recupere su anterior dinamismo, lo que permitiría mayor creación de empleos y salarios reales más elevados. En los primeros nueve meses del presente año el PIB creció a una tasa promedio de 2.2 por ciento, pero con una tendencia claramente decreciente. Así, en el primer trimestre hubo un crecimiento económico anual de 3.2 por ciento, pero para el tercer trimestre sólo avanzó 1.5 por ciento con respecto al año anterior. De mantenerse la misma dinámica, es posible que el aumento del PIB anual total en 2017 sea cercano o menor a 2.0 por ciento.

Este porcentaje sí permite creación de empleos, pero a una tasa inferior al incremento en la fuerza de trabajo, por lo que los jóvenes que no consiguen trabajos formales tienen que buscar alternativas en el extranjero, en la economía informal o en la delincuencia. Estos jóvenes que no consiguen trabajo presionan los sueldos a la baja, por lo que disposiciones legales de mayores salarios son contraproducentes.

La solución de fondo para elevar los salarios y crear más empleos es lograr un mayor crecimiento económico a través de mayor inversión. En nuestro país la inversión total está estancada, con un dinamismo cercano a cero o negativa. Hay que resaltar que países que tienen elevado crecimiento logran que la inversión sea superior a 35 o 40 por ciento del PIB, como son los casos de China, Singapur, India y otros más. Por su parte, en México es cercana a 20 por ciento del PIB.

Hay que resaltar que la inversión privada ha mantenido un dinamismo elevado, pero es la inversión pública la que sigue contrayéndose tanto por la caída en los ingresos petroleros como por los aumentos inerciales en el gasto público. Entre estos últimos destacan el dinamismo en el pago de las pensiones y en el mayor servicio de la deuda por el incremento en las tasas de interés, el incremento en las participaciones y las transferencias que se le entregan a los gobiernos estatales y municipales, así como las que reciben los organismos autónomos y finalmente la corrupción y el desperdicio en el gasto público. Existen millones de procedimientos y actividades que realiza la burocracia que no deberían de estar haciendo, pero que por reglas internas, por restricciones de los sindicatos o “porque siempre se ha hecho así” elevan los costos y el gasto público. Mantener los sueldos congelados de los servidores públicos sólo empeora la situación debido a que personal competente prefiere trabajar en el sector privado.

Para obtener un mayor crecimiento económico en nuestro país se requiere que se reduzca el gasto corriente del gobierno y se eleve de manera significativa la inversión pública. Sin embargo, esto conlleva ajustes en los gobiernos locales y estatales, cambios en las leyes, reducciones en amplios sectores de la administración pública para canalizar la energía y los recursos a otras áreas que propicien una mayor inversión.

Una importante preocupación actual es el futuro comportamiento de las tasas de interés internas como resultado de lo que le sucedan en el extranjero así como por la inflación dentro del país. Por otro lado, la mayoría de los países desarrollados han venido bajando los impuestos a las empresas para fomentar la inversión y ahora es inevitable que Estados Unidos también reduzca los suyos, por lo que el gobierno mexicano también tendrá que hacer los ajustes correspondientes.

El próximo gobierno tendrá que realizar una amplia reestructura del sector público que eleve la inversión pública y propicie una mayor inversión privada, simultáneamente con los ajustes que nos impondrá el nuevo entorno internacional, tanto por cambios en las tasas de interés como en los impuestos. Esto es un reto monumental que requiere gran experiencia y capacidad.

* El autor es economista.

Opine usted: benito.solis@solidea.com.mx

También te puede interesar:
El próximo gobierno enfrentará grandes retos
Se deteriora el sistema de precios en México
La reforma fiscal en EU sí afectará a México