Opinión

El reto de equilibrar la verdadera balanza comercial

El pesimismo respecto a lo que sucederá con el desempeño de la economía nacional en 2015 ha empezado a hacerse cada vez más presente en los análisis de economistas nacionales y extranjeros. Cada vez son más los que descalifican la previsión del gobierno federal de que la economía crecerá a una tasa de 3.7% este año, y nuevamente comenzamos a ver pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que en este momento se ubican en un rango del 2.5% al 3.0 por ciento.

Este pesimismo se debe a que no obstante que ha habido un clamor generalizado por parte de la cúpula empresarial en el sentido de que urgen ajustes al marco fiscal para que haya más empleo y más inversión productiva, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sólo han mostrado cerrazón. De igual manera, el deterioro en las expectativas obedece a que los precios internacionales del petróleo se han derrumbado hasta llevar a la mezcla mexicana a cotizar por debajo de los $40 dólares por barril, lo que a su vez ha perjudicado las expectativas sobre los resultados que obtendremos de la reforma energética. Por su parte, el Secretario de la SHCP, Luis Videgaray Caso ya dejó entrever la posibilidad de que este año veamos recortes al gasto público si se deterioran las finanzas públicas; mientras que el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, salió a decir lo que muchos ya habíamos anticipado en el sentido de que es altamente probable que suban este año las tasas de interés, lo que frenaría la inversión productiva y podría revaluar al peso mexicano.

De prolongarse este clima de incertidumbre sin duda muchos proyectos productivos de la iniciativa privada se cancelarán aguardando tiempos mejores, y nuevamente estaríamos con el riesgo de que nos ocurra una profecía autorrealizada en el sentido de que en la medida en que más agentes económicos piensen que este será un mal año pues terminaremos sufriendo un mal año.

Dado todo lo anterior, y como ya lo hemos señalado desde esta columna, se vuelve fundamental que el gobierno federal implemente apoyos efectivos en favor de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en México, y más allá de las que mencioné en la pasada entrega, un punto que también urge comenzar a resolver es el relacionado al verdadero déficit en la balanza comercial, que a continuación me permito explicar.

Una de las razones por las cuales una enorme cantidad de pymes presentan problemas y estancamiento en sus ventas la encontramos analizando a fondo las cifras de comercio exterior; y es que si bien los datos agregados indican prácticamente un equilibrio en exportaciones e importaciones en los años 2013 y 2014, la realidad que viven las pymes nacionales se aprecia muy complicada cuando sustraemos de los datos de comercio exterior totales los correspondientes a exportaciones e importaciones de productos automotrices y productos petroleros. Como veremos a continuación, la economía de México es una con petróleo y sector automotriz, y es otra muy diferente cuando excluimos estos sectores del análisis.

De acuerdo con el Banco de Información Económica (BIE) de INEGI, en el 2013 México registró exportaciones totales por 380.026 miles de millones de dólares (mmdd), y realizó importaciones totales por 381.210 mmdd, lo que generó un déficit moderado en la balanza comercial por apenas 1.183 mmdd. Sin embargo, si eliminamos de estas cuentas el comercio de productos automotrices y petroleros vemos que México realizó exportaciones por 232.752 mmdd e importaciones de 294.458 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit monumental en la balanza comercial de 61.705 mmdd.

La situación en 2014 es aún peor, ya que en los primeros 10 meses del año (cifra más actual disponible) México realizó exportaciones totales por 331.092 mmdd e importaciones totales por un monto de 332.711 mmdd, lo que nos genera un déficit de 1.619 mmdd. Sin embargo, tenemos que al quitar el comercio de productos automotrices y petroleros, las exportaciones suman 202.817 mmdd, mientras que las importaciones ascendieron a 257.414 mmdd, lo que nos genera un déficit comercial en los primeros 10 meses del año de 54.597 mmdd.

Las anteriores cifras ilustran que el déficit promedio mensual pasó de 5.142 mmdd en 2013 a 5.459 mmdd en los primeros diez meses de 2014; y con esto es con lo que tienen que lidiar todos los días las pymes en México.

Estos datos muestran como la ruta de aperturismo comercial emprendida por México ha dañado las posibilidades de crecimiento de miles de pymes, ya que se negocian los acuerdos comerciales por parte de nuestras autoridades con un fervor entreguista de nuestro mercado, buscando que a nivel internacional nos pongan una estrellita en la frente, pero no se cuida que los términos de negociación de dichos acuerdos comerciales verdaderamente representen un beneficio para el empleo y la producción en nuestro país. Lamentablemente lo que vemos tras la firma de muchos acuerdos comerciales es una falta de apoyo por parte de las autoridades del gobierno federal para que más empresas exporten en estos nuevos mercados, y lo que es peor, presenciamos la invasión de productos extranjeros en nuestros mercados lo que desplaza a las pymes.

No obstante lo anterior, si nuestro país realiza los ajustes de política monetaria que mantengan el tipo de cambio en un nivel entre $14.50 y $15 pesos por dólar, y si las instancias del gobierno federal encargadas de impulsar el comercio exterior como Bancomext, Proméxico y la Secretaría de Economía, se fijan como meta disminuir el déficit comercial que muestran nuestras cuentas cuando no tomamos en consideración productos automotrices y petróleo, entonces estaremos viendo un verdadero relanzamiento de las pymes nacionales y el empleo que éstas generan, lo que de pasada sentaría las bases para la despetrolización de las finanzas públicas al tener una economía más dinámica.

Si México quiere romper con el estancamiento económico que nos ha caracterizado en los últimos años, es fundamental dejar de ver únicamente las buenas cifras agregadas que presentan algunas variables macroeconómicas, como el saldo total de la balanza comercial. Las autoridades deben meterse a fondo y ver qué es lo que le duele a las pymes del país para poder verdaderamente apoyarlas. El modelo económico que pone énfasis en la estabilidad macroeconómica por encima del bienestar de las familias y el fortalecimiento del mercado interno está claramente agotado, ojala que lo entiendan de una vez.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com