Opinión

El reto de Cartes, superar el aislamiento de Paraguay


 
 
Paraguay culminó otra etapa de su accidentada historia política el domingo, con el triunfo del empresario Horacio Cartes en las elecciones presidenciales, y los retos inmediatos del líder colorado son superar el aislamiento regional que siguió a la destitución legislativa de Fernando Lugo en 2012, así como estabilizar a un país dependiente de las exportaciones agrícolas, donde una incipiente guerrilla aprovecha la pobreza y los conflictos por tierras.
 
De 56 años y considerado un neófito en los asuntos políticos, Cartes intercambió en la campaña duros golpes con el exsenador Efraín Alegre, del Partido Liberal, quien no vaciló en explotar su breve encarcelamiento en 1985 por contrabando de divisas, al tiempo que su rival lo acusaba de robar 25 millones de dólares en fondos oficiales. Ambos se calificaron de corruptos y narcotraficantes, dos de los males que agravan la situación de Paraguay, que parecía haber encontrado una esperanza con la victoria de Lugo en 2008 al mando de una coalición de izquierda que terminó 60 años de hegemonía colorada, incluyendo la dictadura ultraderechista del general Alfredo Stroessner (1954-1989).
 
Arropado por Hugo Chávez y el Mercosur, Lugo -quien ahora ocupará un escaño en el Senado- no pudo consolidar su autoridad ni atacar a fondo los problemas frente a la clase dominante; abandonado por los liberales, que buscaron entenderse con el agronegocio, el capital brasileño y Estados Unidos, dejó un país de 6.5 millones de habitantes en el que además del tráfico de enervantes abundan el lavado de dinero, el contrabando y la piratería de música y películas.
 
La disputa de tierras se incrementó por la creciente extensión de la ganadería y del frijol de soya para su venta en los mercados asiáticos; paradójicamente, el pretexto del Congreso controlado por la oposición para destituir en junio a Lugo fueron las 17 víctimas que provocó un violento desalojo de campesinos a manos de la policía.
 
Suspendido
 
El Mercosur y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) suspendieron la membresía de Asunción ante el evidente cuartelazo parlamentario. Pero Cartes, un millonario que labró su fortuna en el rubro del tabaco y las bebidas suaves, ha prometido reformar al Partido Colorado -al que se unió apenas en 2009- que disfrutará además de mayoría en la Cámara baja y de 19 de los 45 asientos del Senado.
 
Con el visto bueno de Argentina y Uruguay, cuenta en su agenda adelgazar la burocracia, que emplea a 10% de los asalariados paraguayos y "crear un ambiente en el que el sector privado pueda trabajar con calma". También definió como prioridad atraer inversiones por 2,700 millones de dólares, a fin de modernizar los aeropuertos y construir nuevas carreteras.
 
"Es muy difícil saber que hará Cartes. En principio, tiene un proyecto neoconservador que da fuerte impulso a la iniciativa privada y nada al Estado. Ahí hay una gran inconsistencia y también tendrá a un partido poderoso, que le demandará beneficios", expuso a Reuters el analista José Carlos Rodríguez.
 
De su lado, Fiona Mackie, experta de The Economist Intelligence Unit, aseveró que Cartes no podrá abrir la red de comunicaciones y otras áreas bajo control del Estado a la inversión privada, debido a la resistencia de los conservadores. "Dicho lo anterior, su gobierno estará relativamente abierto en cuanto a los recursos minerales", adelantó al resaltar el reciente descubrimiento de un enorme depósito de titanio y los planes para construir una fundidora de aluminio anunciados por Rio Tinto Alcan.
 
En enero, el gobierno saliente adoptó la medida sin precedente de acudir a los mercados externos de deuda, al vender 500 millones de dólares en bonos a 10 años, que rebasaron en casi doce veces la oferta.