Opinión

El reto de Agustín Torres en Canacine


 
¿Qué función es más importante para el cine: entretener, inspirar y divertir al público, o cumplir la fantasía artística de su director? ¿Debe una película realizarse sólo si solventa los parámetros mínimos de un plan de negocios, o basta con ser el capricho de un individuo que anhela expresarse a través de la pantalla?
Hace unos días al menos cuatro personas me dijeron que no volverán a ver películas crudas, crueles, de esas calificadas por los críticos como muy artísticas pero que te hacen vomitar. El ejemplo que emergió fue Biutiful, aquella cinta donde aparecía Javier Bardem que varios críticos aplaudieron pero que te dejaba deprimido varias semanas. Ni una más, me dijeron.
Confieso que a mí cada día me caen más gordos los críticos de cine. Su ego es descomunal: dicen apreciar lo que los mortales no logramos ni siquiera ver, y utilizan un lenguaje excluyente para autoafirmarse entre sus pares. Son más engreídos que los notarios, que ya es mucho decir.
Por eso pienso que fue una extraordinaria noticia que la Canacine haya designado a Agustín Torres como su nuevo presidente este verano. El tío es un enterado del mundo de los negocios (estudió derecho, pero corrigió cursando una maestría en negocios en Columbia).
Torres tendrá en su mandato un reto doble: por un lado, lidiar con la horda de intelectuales que querrán mantener los estímulos fiscales de la Ley del ISR por medio de los cuales las empresas financian películas —pero que ha fracasado al no haber arrojado cintas autosustentables—; y, por otro lado, identificar al talento mentalmente sano dentro de la industria que pueda convertirse en paradigma de lo que el cine nacional requiere hacia el futuro.
La gran mayoría de las películas mexicanas son un fiasco como negocio. Un ejemplo: mientras Mi Villano Favorito 2 ya acumuló 350 millones de dólares en taquilla —quintuplicando su presupuesto de producción—, la mexicana Heli fue curiosamente celebrada al vender más de un millón de pesos en su estreno (costó más de cinco). Eso no es ni el 0.022 por ciento de lo logrado por la de Universal.
Please, maduremos en materia cinematográfica. ¿Fácil? No. Pero tenemos en Torres a un tipo más entendido sobre cómo deben funcionar las cosas. 
Twitter: @SOYCarlosMota