Opinión

El rescate frustrado

Todo estaba dispuesto: fecha, hora, lugar, estrategia, logística y responsable de la operación. Pero, algo cambió de último momento.
Todo estaba a cargo de la Policía Federal. El Ejército Mexicano y la Marina Armada de México no participarían, por lo menos en el primer frente por tierra y cuerpo a cuerpo.

Fecha: Domingo 2 de noviembre a las 3:30 horas. La División de Gendarmería de la Policía Federal estaba a cargo, apoyada por los integrantes de la Policía Comunitaria de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero. Todos fueron acuartelados a las 12:00 del sábado en espera de la orden desde la Ciudad de México para iniciar la operación. Sin embargo, nunca llegó. Se ignora porqué.

Era una operación anfibia para entrar y salir de la Cueva del Diablo, donde, se dice, se encuentra –o encontraba– uno de los dos grupos (podrían ser tres) en que fueron divididos los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos desde el 27 de septiembre. Se piensa que en ese grupo hay entre 20 y 22 rehenes.

Sobra decir que se trataba de una operación de altísimo riesgo, en la que muy probablemente serían recibidos a tiros por quienes mantienen a los normalistas en su poder. La Cueva del Diablo está enclavada, supuestamente, en la parte alta de la Sierra Madre, cerca de Acatlán, Guerrero. Versiones a los líderes de la Unión Popular de Organizaciones del Estado de Guerrero, UPOEG, residentes de la zona, más el testimonio de un policía local, confirmaron la presencia en esa cueva de los rehenes y sus captores. ‘Los vimos, estuvimos cerca de ellos’, dijeron.

A principios de la semana pasada, se fortaleció la versión de que los normalistas están vivos y que la PGR estaría negociando su liberación. A pesar de la molestia que ocasionó esa filtración periodística, el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, nunca lo desmintió públicamente aun cuando tuvo ocasión de hacerlo. Se asegura que la crisis interna en la PGR es mayúscula y que habría sido uno de sus negociadores quien envió una señal equivocada que echó por tierra las negociaciones.

¿Quiénes mantienen retenidos a los normalistas? Originalmente se dijo que serían los Guerreros Unidos, el cártel local del narcotráfico. Sin embargo, no se descarta que sea el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, ERPI, surgido en 1998 como una escisión del EPR. De confirmarse la participación del ERPI, el asunto daría un giro gravísimo y dramático. Sería la confirmación pública de la existencia de la narcoguerrilla en territorio mexicano, un fenómeno ya visto en Colombia con terribles resultados.

Ya van 38 días sin saber de la suerte de los 43 desaparecidos. El discurso oficial se mueve sobre la lógica de recuperarlos vivos, con todos los riesgos que eso implica. 38 días de hacer mártires a este grupo de normalistas, cuyos antecedentes no debemos olvidar.
Ahora a esperar, los próximos días serán cruciales.

Por cierto...

Gran preocupación causó la repentina intervención a corazón abierto del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera. Los médicos aseguran que evoluciona favorablemente. Desde acá le deseamos pronta recuperación y plena salud.