Opinión

El Reino del Terror

Después de que los fundamentalistas islámicos decapitaron al francés, Herve Gourdel, en Argelia en septiembre pasado, en represalia por la participación de Francia en los bombardeos aéreos de este país al Ejército Islámico (EI) en Irak, también llevados a cabo por EUA e Inglaterra; asimismo, el EI amenazó con matar, de la manera que sea, a occidentales en Europa y EUA y, en cualquier país que apoyen a la Coalición encabezada por EUA que pretenda acabar con el EI; de aquí que se prendieran los focos rojos en el mundo para evitar actos terroristas, particularmente en Europa se están llevando a cabo operativos para cancelar pasaportes de ciudadanos de las diferentes naciones del Continente de origen musulmán que estén bajo sospecha de que cooperan con los Yihadistas, sea que salen a Irak o Siria para integrarse como combatientes del EI o cuando regresan a Europa. En este sentido, el Consejo de Seguridad de la ONU en una reunión extraordinaria, presidida por el presidente Barack Obama, emitió la resolución 2178, aprobada por unanimidad, que prevé nuevas políticas y marcas regulaciones en el mundo para luchar contra el terrorismo; el texto es de carácter vinculante. La resolución busca reforzar las acciones contra los miles de combatientes extranjeros de más de 80 países que viajan a Siria e Irak para luchar al lado de los radicales islámicos.

Las mezquitas y madrazas (escuelas religiosas del Islam) de Europa cada vez más buscan atraer a los musulmanes moderados para radicalizarlos; se han convertido en semilleros de terroristas. En este ámbito, se registra una alarma en Alemania ante la actividad de la denominada policía de la Saharia (Ley Islámica) que en forma encubierta en varias ciudades de ese país “se ha lanzado a las calles” para convencer a los practicantes musulmanes moderados que se apeguen a la Ley Islámica. Samir Bouaissa, representante de la comunidad musulmana de la ciudad alemana de Wuppertal en donde 10.0% de sus 350,000 habitantes son musulmanes ha expresado su preocupación por los fundamentalistas: es difícil luchar contra el atractivo de el que gozan los Yihadistas en algunos sectores; “ellos tardan un día en llenar su mezquita, y nosotros 40 meses en convencer a los jóvenes de que no se dejen engañar por esa falsa versión del Islam.

Las autoridades de Wuppertal han señalado que la “policía de la Saharia” son pocas personas que no actúan violentamente, empero, considera que no se debe subvalorar el riesgo de sus acciones, que el peligro está en su capacidad de reclutar a jóvenes dispuestos a hacer la Yihad en lugares como Siria e Irak, gente que puede volver a Alemania aún más radicalizada; las autoridades municipales de Wuppertal estiman en 1,800 el número de personas vinculadas a la rama radical del Islam suni en Renania del Norte-Westfalia, el estado en que se ubica Wuppertal, y que es, con más de 17 millones de habitantes, el más poblado de el país germano. Los islamitas radicales también actúan en diferentes ciudades de esa nación, entre otros Hamburgo, Berlín, Frankfurt y Leipzig.

En el entorno del radicalismo no todos los fanáticos del mismo que operan en Alemania y otros países europeos son de origen musulmán, también hay ciudadanos que decidieron convertirse al Islam. Ante la extrema violencia que han mostrado los miembros del EI, el gobierno de Alemania prohibió cualquier propaganda del mismo en su territorio. Mathias Ruhe de la Universidad Alemana de Erlangen, experto en el Islam, subrayó la importancia de no adoptar medidas improvisadas para responder a un movimiento que se nutre de jóvenes “que se echan a los brazos del islamismo porque sienten que no tienen futuro; son pocos, sin embargo eso no quiere decir que no sean peligrosos”.

Para los fundamentalistas matar un musulmán que no sigue las reglas de la Saharia puede ser lícito por considerarlo traición al Islam. Igualmente, los musulmanes que no acepten el Califato que ha establecido el EI en Irak y Siria y pretende expandir a parte de Europa, son evaluados por este como hipócritas, débiles de corazón y que han abandonado las obligaciones de la Yihad y, por tanto son sus enemigos.

En el marco de la violencia que creó el EI se considera que la ofensiva aérea aliada será insuficiente para derrotarlo; de aquí que especialistas militares hayan señalado la necesidad de un despliegue de fuerzas terrestres propias, sobre todo cuando se intente expulsar a los radicales de las ciudades Iraki de Mosul, Faluya y Tikrit. En Siria, la guerrilla aliada ha advertido que los bombardeos tendrán poco impacto, dañarán a la población y alentarán su respaldo al EI. ¿Se creará un nuevo Vietnam en Irak y Siria?