Opinión

El regreso de la ola

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ME. ¿Puede China detonar una recesión mundial?

Los últimos treinta años estuvieron marcados por el ingreso de China, y en menor medida de India, a la economía mundial. Aunque en realidad podemos hablar de tres etapas, cada una de más o menos diez años. En los ochenta, China empezó a experimentar con el modelo, y su crecimiento fue importante, pero no espectacular ni continuo. En los noventa, se convirtió en un actor relevante a nivel mundial, pero todavía como una economía emergente. Es a partir de su ingreso a la OMC en 2001 que China realmente desequilibra al mundo, con tasas de crecimiento de dos dígitos, y poco a poco con una economía de gran tamaño. India, me parece, ha tenido un comportamiento menos espectacular, pero parecería que en esta década puede mantener tasas de crecimiento cercanas a los dos dígitos.

Entre China e India tienen 40 por ciento de la mano de obra potencial del mundo. En 1980 sumaban casi mil millones de personas de entre 14 y 65 años de edad, y esa cifra ha crecido en 250 millones por década, de forma que para 2010 se acercaban a mil 800 millones de personas. No todos ellos trabajan, claro, pero el porcentaje que China reporta es de 68 por ciento y el de India es de 52 por ciento (un país mucho más joven que el primero). Para juntar una cantidad parecida de personas en esa edad, se requiere sumar a las 21 economías que siguen en tamaño: Estados Unidos, Indonesia, Brasil, Rusia, Pakistán, Bangladesh, Nigeria, Japón, México, Vietnam, Filipinas, Alemania, Irán, Egipto, Tailandia, Turquía, Etiopía, Francia, Reino Unido, Italia y Corea del Sur. Los 172 países restantes (en la clasificación del Banco Mundial) apenas sumaban 60 por ciento del tamaño de China e India en 1980. En 2010, China e India aportaban 39 por ciento del total; los siguientes, 21, 36 y todos los demás 25 por ciento.

Esta información es muy importante para entender por qué ha cambiado tanto la economía mundial en estos 30 o 35 años. De golpe, se duplicó la cantidad de personas en edad de trabajar. Por eso muchos empleos industriales desaparecieron en países avanzados, y se movieron a países emergentes. Y por eso muchas personas que se consideraban de clase media en el primer mundo ahora sufren. Pero también muchos más, que antes vivían en pobreza en el tercer mundo, ahora son de clase media en sus países, y una proporción importante de ellos, de clase media bajo cualquier medición.

Pero el impacto de China e India ha ocurrido fundamentalmente a través de la producción, del empleo, pero no del consumo. En China, el modelo económico no permitía que consumieran, y el gobierno ha podido mantenerlos así. En India, con un ingreso promedio cercano a la cuarta parte del nuestro (o del promedio mundial), el impacto en el consumo ha sido todavía muy pequeño. Esto, sin embargo, creo que está por cambiar, y será la marca de los próximos 15 o 20 años. El intento de balancear el crecimiento en China, del que ayer comentamos un poco, consiste en reducir la inversión e incrementar el consumo. Es la única posibilidad de mantener un crecimiento estable, aunque mucho más moderado, en ese país. En India, en donde no hay el desequilibrio que muestra China, simplemente por el incremento en ingreso podemos esperar también un impacto relevante en consumo.

Esto significa que podemos tener crecimientos en demanda de esos dos países cercanos a dos dígitos. Y sus economías no pueden cubrir esos incrementos. A diferencia del pasado reciente, ahora China e India pueden ser centros de importaciones. Y eso significa oportunidades para todos los demás, como veremos pronto.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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