Opinión

El recorte energético que no pasó por el Congreso


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Pemex, Golfo de México

En estos tiempos de austeridad obligada, el gobierno ha ido ahorrando alrededor de mil plazas en los centros de investigación más importantes del país, pues en los últimos diez años han bajado de más de seis mil en los que se mantuvo la década pasada, a cinco mil personas las que se dedican a actividades de investigación y desarrollo tecnológico, y la expectativa es que sigan a la baja.

Un recorte que involuntariamente no ha pasado por el Congreso, pero que es un tema de relevancia nacional en la apuesta de largo plazo para el sector energético mexicano.

Cuando platiqué con el Dr. José Luis Fernández Zayas, director del Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL), quien tiene una particular lectura sobre el número del que te conté arriba, vino a mi mente una de las premisas del coaching, que es enseñar al coachee (o alumno) cómo sacar provecho de las adversidades. Es decir, manejar la inteligencia emocional de una forma en que podamos separar el sentimiento y pensar en soluciones proactivas.

Pues bien, en este orden de ideas, mi fuente considera la fuga como positiva, pues valora el asunto como una “diseminación” del talento y cultura mexicana, aunque reconoce que el déficit pesa en el país y ya le está comenzando a cobrar factura a la Reforma Energética.

De ahí que organismos como el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), el propio INEEL, y el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, se han convertido en una especie de extensiones universitarias en donde algunos cientos se especializan para continuar su carrera profesional en otro lado.

Ahora revisemos el caso del IMP, quien reconoce que ante el poco interés que existe por parte de compañías de hidrocarburos por sus servicios, ha puesto a su personal a investigar y a desarrollar, es decir, la innovación no está siendo un negocio.

Recordemos que el IMP fue concebido en 1965 como el brazo tecnológico de Pemex, quien a través de la investigación, resolvería los problemas técnicos de la petrolera, pero que en la Reforma Energética fue reorientado a prestar servicios a la industria, pues tiene que lograr su autonomía presupuestal.

¿Y qué crees?, que en voz del propio IMP, “la actual crisis financiera en el sector hidrocarburos ha propiciado una caída en la demanda de servicios tecnológicos, lo que ha inducido a la Institución a reorientar su personal a las actividades de investigación y de desarrollo del recurso humano especializado”. Es decir, como no caen contratos, se regresó al laboratorio.

Por ello, detalla el IMP, en 2016 se han incrementado en más del 50 por ciento los recursos humanos dedicados a proyectos de investigación en el Instituto respecto a 2015, y casi se ha triplicado con respecto a lo que se dedicó en 2013.

En cuanto al Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, sólo te puedo contar que está dedicado, tenaz y eficientemente, a desarrollar tecnología que sirve al sector salud, no al energético, aunque presupuestalmente se le considera dentro de paraguas de la Secretaría de Energía.

¿Cuántas veces has escuchado que México es un país petrolero, lleno de energía y con un potencial enorme en el desarrollo de fuentes limpias de generación eléctrica?, bueno, pues acorde con esa promesa, lo lógico sería que se invirtiera y desarrollaran los recursos humanos necesarios para explotarlo, ¿no crees?

Muchas gracias por los comentarios de la primera entrega.
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