Opinión

El “pueblo”, sólo
minoría de 2.1%

Cada determinado tiempo político y sobre todo en coyunturas de ruptura aparecen las protestas antisistémicas que dicen representar al “pueblo”.

Organizado por académicos, periodistas y los disidentes de siempre, hoy se instalará un Congreso Popular, con una mayoría lopezobradorista: el académico John Ackerman, Elena Poniatowska, Daniel Giménez Cacho, Jesusa Rodríguez, Epigmenio Ibarra, Lydia Cacho, el rector lopezobradorista de la UACM, Enrique Dussel, Javier Sicilia, la secuestradora de policía comunitaria presa Nestora Salgado, Gerardo Fernández Noroña, sacerdotes en activo y los caricaturistas de La Jornada, entre otros.

“La clase política ha traicionado al 'pueblo', el 'pueblo' ya no cree en los partidos políticos y los representantes populares no representan al 'pueblo' de México”, son tres de las argumentaciones. Por tanto, el “pueblo” se organizará vía el Congreso Popular para crear un congreso del “pueblo”, condenar a las instituciones del sistema representativo y ejercer directamente el poder popular.

Sin embargo, las cifras no cuadran. De hecho, el “pueblo” que dice representar es una minoría de apenas 2.1 por ciento de la población total de la república, mientras el restante juega con las instituciones. Las cifras de 2012 no mienten:

--López Obrador ganó 15.8 millones de votos, el 31.6 por ciento, sobre una lista nominal de 79.4 millones y una votación efectiva de 50.3 millones.

--Los partidos que apoyaron al tabasqueño fueron PRD, PT y Movimiento Ciudadano. Para diputados por esta alianza votaron 13.3 millones de personas.

--Por tanto, la diferencia entre los que votaron por AMLO y los que sufragaron por diputados daría el número de personas que no cree en el poder legislativo: 2.5 millones de personas, el 2.1 por ciento del total de la población nacional calculada en 2014 en 120 millones de personas.

--Los que sí votaron de la coalición legislativa de AMLO lograron 135 diputados (27 por ciento de los 500) y 28 senadores (21.8 por ciento de 128). Así, hubo 13.3 millones de disidentes que sí votaron por la oposición lopezobradorista en el entendido de que esos legisladores iban a representar sus intereses. Si los legisladores votaron por las reformas o se abstuvieron, el problema no es del sistema sino de la lealtad débil de los políticos opositores.

Por tanto, en realidad no existe el tan llevado y traído “pueblo” que se siente traicionado, o no es mayoritario. Peor aún: a partir de la propuesta de Adolfo Gilly en 2006 y 2012, los legisladores lopezobradoristas que decían que había habido fraude deberían rechazar su toma de posesión como legisladores para precipitar ahí sí una crisis constitucional. Pero al final esos legisladores aceptaron las reglas del sistema, y eso que representaban al “pueblo”.

El “pueblo” que sí cree en las instituciones es abrumadora mayoría, casi 50 millones de personas que votaron por todos los partidos, incluidos los que apoyaron a López Obrador. Y sólo 2.1 por ciento votó por el tabasqueño y repudió el sistema representativo en su nivel de diputados.

De ahí que el Congreso Popular de hoy en el Monumento a la Revolución sea más bien un nuevo circo antisistémico, abrumadoramente minoritario en su representación del “pueblo” y elitista en su dirección. Al final, pueblo también son los 50 millones de mexicanos que sí ejercieron su derecho al voto como una forma de aceptar el sistema de representación política.

El Consejo Popular de hoy será una muestra más de una minoría social del 2.1 por ciento que dice hablar en nombre del 100 por ciento del “pueblo” para fundar un nuevo sistema populista, a mano alzada, autogestionario, anarquista y antisistémico.

En realidad, el objetivo final del Congreso Popular es acelerar el proceso de desinstitucionalización del Estado: la anarquía.