Opinión

El Programa de Inmunidad de COFECE a 10 años

25 octubre 2016 5:0
 
1
 

 

Cofece. (http://admin.elfinanciero.com.mx/content/edit/198240)

Entre los desafíos más frecuentes con los que se enfrentan las agencias de competencia, está la detección y sanción de cárteles económicos o colusiones. Encontrar a los competidores que conspiran en lo oscuro contra los consumidores no es tarea sencilla, especialmente cuando están conscientes de la ilegalidad de su actuar.

Por ello, las autoridades de competencia alrededor del mundo han introducido programas para recompensar la delación de colusiones por parte de sus participantes: los programas de inmunidad y reducción de sanciones como una herramienta de la autoridad que facilita la detección y la recolección de evidencia de acuerdos colusorios. Una empresa o persona, que es parte de un cártel, decide colaborar aportando elementos que permiten investigar la realización de una práctica monopólica y a cambio de esta colaboración, recibir una reducción de sanciones. El beneficio sólo se da cuando se cumplen con ciertas condiciones, por ejemplo, que los elementos aportados sean novedosos para la investigación, que permitan corroborar la práctica anticompetitiva y además, que colaboren plenamente con las autoridades de competencia. En caso contrario la inmunidad no se otorga.

Estos programas son una herramienta fundamental para generar información sobre la comisión de acuerdos ilegales entre competidores, así como un mecanismo disuasivo contra su creación, al elevar la probabilidad de detección y sanción. A través de ellos, se busca dañar la confianza entre los miembros del cártel y así afectar su estabilidad. En México, el programa se institucionalizó a partir de la reforma de 2006 a la ley de competencia, por lo que en este 2016 cumple 10 años.

Como en México, la lucha contra los cárteles ha sido prioridad en todo el mundo, pues éstas generan sin duda el máximo daño a una economía de mercado. El primer Programa de Inmunidad fue creado en Estados Unidos en 1978, posteriormente, modificado en 1993. El éxito del programa fue notado rápidamente por autoridades de competencia que copiaron el modelo. Hoy más de 50 agencias cuentan con un esquema de este tipo. En México, el programa se consolidó durante el 2009, año en el que la entonces Comisión Federal de Competencia concluyó con éxito la primera investigación en la que un agente económico se acogió al mismo y los empresarios y abogados confiaron en el actuar de la autoridad.

Los programas de inmunidad no operan en el vacío. Para que funcionen, se requieren varias cosas importantes; entre ellas sanciones graves por ser parte en una colusión, posibilidad real de detección del cártel, predictibilidad y transparencia en la actuación de la autoridad, confidencialidad respecto a la identidad del solicitante, que la recompensa mayor sea para el primer solicitante, generando una carrera a la puerta de la autoridad y publicidad y promoción del programa. Hoy en día, México ha implementado las mejores prácticas internacionales en todos estos aspectos, dadas las importantes multas, descalificaciones de ejecutivos y sanciones penales que se prevén, además de las mayores facultades de investigación de la autoridad y el marco jurídico aplicable, así como las guías y criterios emitidos al respecto.

A octubre de 2016, la COFECE ha recibido un total de 113 solicitudes de inmunidad en 10 años. Tan sólo en lo que va del año se han recibido 24. Se han impuesto multas por más de 512 millones de pesos por casos sancionados en los que han existido este tipo de empresas cooperando y existen muchos procedimientos más en proceso. Gracias a este programa se han sancionado casos internacionales importantes como los de compresores herméticos o de aire acondicionado, así como casos nacionales relacionados con el transporte de pasajeros o colusión en compras de balastros.

El Programa de Inmunidad ha probado su efectividad como herramienta de investigación al permitir la obtención de pruebas sobre la existencia de prácticas monopólicas, romper los acuerdos de cárteles que atentan contra los mercados, sancionar a las empresas que participan en ellos, restaurar las condiciones de competencia, y evitar un mayor daño a los consumidores. El beneficio es para la competencia en los mercados, tangibles para las familias que consumen productos y servicios.

El autor es titular de la Autoridad Investigadora Cofece.

Twitter:@Carlosmena

También te puede interesar:

Restricciones al transporte terrestre de carga

Regulando nuevos mercados