Opinión

El profe de Luis Videgaray


Seguramente Robert Solow, Premio Nobel de Economía, ni se imaginaba que sus ideas iban a ser tan influyentes en México.
 
Le cuento por qué. Hace un par de días, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, habló en una conferencia organizada por EMTECH México, que es una conferencia organizada por el MIT Technology Review.
 
Por si no lo sabe o no se acuerda, Videgaray tiene un doctorado por el MIT, es decir, el Instituto Tecnológico de Massachusetts.
 
En su presentación, recordó ser parte de una de las últimas generaciones que recibieron clases del profesor Solow, que en 1987 fue galardonado con el Nobel de Economía.
 
Solow hizo su aportación más grande a la economía, demostrando cómo la innovación técnica y el consiguiente aumento de la productividad de los factores productivos explican una parte significativa del crecimiento. Estimó, en el periodo que analizó, que en Estados Unidos 4 quintas partes del crecimiento de la economía estadounidense derivaban de la mayor productividad.
 
Le pongo un ejemplo muy simple para entender ese razonamiento. El crecimiento del PIB de Estados Unidos entre 1980 y 2012 fue de 133% en términos reales.
 
En ese mismo periodo, el crecimiento del volumen de la fuerza laboral fue de 48.1%.
 
Esto quiere decir que 57% de crecimiento no es explicable por el aumento del factor productivo (el trabajo), sino por su productividad.
 
O, si se quiere ver de otro modo, de 2.6% de promedio anual del crecimiento de la economía estadounidense en este largo periodo, 1.2 puntos se explican por el crecimiento de la fuerza laboral y otros 1.4 puntos corresponden a un aumento de su productividad.
 
No incluyo en el ejemplo el crecimiento del factor capital para hacer más simple el análisis, pero podría llegarse a una conclusión semejante a la que se obtiene al considerar exclusivamente la fuerza laboral.
 
El incremento de la productividad tiene que ver con la eficiencia con la que se usan los factores productivos.
 
Y, para no repetir la historia que se ha estado contando con frecuencia en los últimos días; es decir, la caída que se ha producido en la productividad total del país a partir de 1980, refiero un caso de innovación al que aludió Videgaray en su presentación: el uso de la tecnología del fracking; es decir, la fractura hidráulica que permitió el crecimiento de la producción de hidrocarburos en Estados Unidos.
 
La innovación tecnológica, y luego la inversión, permitió una nueva manera de producir hidrocarburos. Esto permitió que gas y petróleo, que no eran económicamente rentables, lo fueran. Esta innovación tecnológica, además, está cambiando hasta los equilibrios internacionales de poder convirtiendo a Estados Unidos en una potencia petrolera emergente.
 
Uno de los estados que más ha empleado esa tecnología es el de Texas. La economía de esa entidad estadounidense creció a una tasa promedio de 3% entre 1997 y 2011, cuando el crecimiento global de la economía de Estados Unidos en el mismo periodo fue de 2.15%.
 
Ese caso puede ser relevante para México en la medida que existen indicios de que hay zonas del país en la frontera norte que podrían haberse desarrollado, como ocurrió en Texas, si se hubiera aplicado esa innovación.
 
El desafío que implica el uso de la tecnología referida en nuestro país, es un ejemplo de la problemática que tendrá el crecimiento de la productividad.
 
No sólo se requiere talento para desarrollar las innovaciones, sino la creación de ambientes institucionales que permitan aplicarlas.
 
Y lo que es visible es que con las reglas que tenemos hoy en el sector energético, veríamos cómo la teoría de Solow sigue siendo buena... sólo para economías como Estados Unidos.
 
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enrique.quintana@elfinanciero.com.mx