Opinión

El procurador 'extraordinario'

    
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Raúl Cervantes

Ayer los priistas estuvieron de espléndidos. Al inaugurar la undécima reunión plenaria del grupo parlamentario en el Senado de la República, afilaron sus lenguas y se desvivieron por dos personajes: el actual procurador general de la República y el presidente Enrique Peña Nieto.

Del primero, Enrique Ochoa, líder nacional del partido, señaló un par de frases para enmarcar: “Y que quede aquí patente el apoyo del PRI al trabajo destacadísimo que está haciendo Raúl Cervantes como procurador general de la República […]. El apoyo que nosotros damos a Raúl Cervantes que no quede duda. Nosotros consideramos que tiene la trayectoria, el profesionalismo y el desempeño público para tener la altísima responsabilidad de ser fiscal general de la nación. Ha hecho un extraordinario trabajo como procurador y contará con nuestro apoyo hacia adelante”.

Guardemos este fragmento: “Ha hecho un extraordinario trabajo como procurador”.

Del presidente, según la crónica del periodista Zedryk Raziel en el diario Reforma, el coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, dijo: “los legisladores le tienen respeto y cariño al presidente Enrique Peña Nieto, a quien califico de sensible, talentoso y valiente por emprender las reformas estructurales”. Destilando amor en tiempos donde el dedazo presidencial sigue siendo la máxima priista.

Pero regresemos a la frase sobre el procurador Raúl Cervantes. Ayer, como habíamos adelantado en este espacio, organizaciones de la sociedad civil se pronunciaron en contra de que sea Cervantes el próximo fiscal general que, en términos llanos, sería el gran ministerio público encargado de investigar y llevar ante un juez los delitos que más lastiman al país. De procurar justicia.

Cerca del mediodía, más de 250 organizaciones civiles se juntaron al pie de las escalinatas del Ángel de la Independencia, símbolo de libertad, para leer un pronunciamiento público al Senado, a esos políticos que disfrazan de cambio sus discursos sólo para ejecutar las mismas prácticas.

¿Qué quieren? Un fiscal libre, autónomo, que la persona al frente de la institución no esté ligada a ningún partido, menos aún que sea amigo cercano de un presidente al que no podría investigar con parcialidad.

Con tantos casos de impunidad, no tenemos una sola razón para creer lo que dice Enrique Ochoa de Cervantes sobre su extraordinario trabajo. Un sexenio de miles de desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales por parte del Ejército, casos de corrupción archivados… ¿De qué trabajo habla Ochoa? Lo único en lo que Cervantes ha sido exitoso es en evadir su responsabilidad de investigar a altos funcionarios.

“La deriva de la PGR se constata en las historias de personas agraviadas por la inadecuada investigación de delitos que suceden todos los días y se cuentan por miles. También en las conclusiones de innumerables diagnósticos tanto oficiales como independientes. E incluso, en el dicho de sus propios titulares, como el de Jesús Murillo Karam, quien siendo procurador en 2012 dijo públicamente que ‘recibía una institución desmantelada’.

“Una institución desmantelada no se maquilla, se transforma”, argumentaron organizaciones como México Evalúa, #FiscalíaQueSirva, #VamosPorMéxico o el Imco.

El PRI busca blindarse como el partido que muy posiblemente pierda la presidencia y tener un fiscal a modo, un amigo cercano que le cubra las espaldas. Una muestra más de la grosera impunidad que ya no podemos ni debemos permitir.

Twitter: @jrisco

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