Opinión

El proceso electoral
de 1988 sigue dando
de qué hablar

 
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Bartlett

Hay momentos en que el silencio es nuestro mejora aliado y hay que
aprovecharlo. El senador Bartlett, por el contrario, saca a la luz pública
el tristemente célebre capítulo de la elección presidencial de 1988, en la
cual se fraguó un escandaloso fraude para llevar a la presidencia de la
República a Carlos Salinas de Gortari y desconocer el triunfo, al menos en la opinión de gran parte de la ciudadanía, de su contrincante
Cuauhtémoc Cárdenas.

Manuel Bartlett Díaz, en aquel momento Secretario de Gobernación, movía los hilos y, sin vergüenza alguna, inmediatamente después de las elecciones presidenciales, declaraba que “el sistema se había caído…y no se conocía todavía el candidato ganador para la presidencia de la
República”. Todo para dar tiempo para gestar el aparentemente
escandaloso fraude al que nos referimos anteriormente. El sistema,
efectivamente, se calló, pero no, como decía Bartlett, se cayó.

¿Por qué y para qué restregarnos en la cara a los ciudadanos este
vergonzoso capítulo? El senador “…quiere su maíz” como diría Don
Porfirio hace ya muchos años, pues difícilmente, supongo, puede vivir
fuera del presupuesto. Que ahora hay que apoyar a López Obrador en
vez de a su querido PRI, pues hagámoslo, pues lo importante no
son los principios, sino los puestos y las oportunidades para alcanzar el
poder. Ya el PRI dio de sí todo lo que podía dar y llegó el tiempo de
abandonarlo, habrá pensado su antiguo presidente y actual senador.

Los ciudadanos , particularmente los que al igual que Bartlett rebasamos los 80 años de edad y vivimos y sufrimos en carne propia aquel vergonzoso capítulo de nuestra historia, vemos con sorpresa el
nuevo rostro del ex secretario de gobernación y sus deseos de
emprender un viaje político hacia la izquierda acompañando a AMLO, no sin antes transitar por el PT.

En política todo se vale, pensamos los ciudadanos, no sin sentir
vergüenza ajena. ¿Qué pensará López Obrador al respecto? Esto cabe dentro de su ¨…honestidad valiente”? ¿Será Bartlett un valioso asesor para alcanzar el triunfo en el ya cercano proceso electoral del 2018? …o será un lastre que perjudique su campaña?

“La política es demasiado importante como para dejarla en manos solamente de los políticos” dice un famoso dicho, lleno de verdad. Cierto, la sociedad está tomando un papel cada vez mas activo y ya son varias las organizaciones que hacen sentir su presencia y exigen orden en el próximo proceso electoral.

Orden que no se dio en las pasadas elecciones para gobernador tanto en Coahuila como en el Estado de México, en donde el viejo PRI sacó a relucir su vieja cola de dinosaurio y tuvo el cinismo de comprar votos a través, entre otras cosas, de sus tarjetas rosadas. Perder el Estado de México sería un desastroso antecedente para las elecciones presidenciales ya próximas y eso no lo puede aceptar el viejo y carcomido dinosaurio representativo del partido en el poder.

Será interesante, muy interesante, el proceso del 2018 ¿Continuarán los partidos políticos –particularmente el PRI- sosteniendo sus viejas y
corruptas prácticas para ganar votos? ¿Qué papel jugará esta
sociedad cada vez más activa y exigente frente a los eventuales
desmanes de los partidos? Y el ahora vapuleado INE ¿Recuperará su
prestigio y recibirá la confianza de la ciudadanía? ¿En caso contrario, qué sucederá?

El año próximo, el 2018, será una prueba de fuego para nuestra
incipiente y frecuentemente golpeada democracia. Los ciudadanos debemos jugar un papel protagónico para exigir un comportamiento digno a todos los partidos (antes, durante y después de las elecciones). Estamos hartos, verdaderamente hartos de esta corrupción que nos invade y que algunos dicen que es parte de nuestra cultura ¡Me niego a
aceptarlo, pero lo temo!

Quienes, como yo, rechazamos la corrupción venga de donde venga, debemos pasar del rechazo a la acción ¿Cómo? Esta es la gran pregunta que estamos obligados a contestar. Por mi parte, en artículos anteriores ya he propuesto acciones concretas para atacarla.

Mañana será otro día

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