Opinión

El problema es el pinche modito


 
Me sorprendieron tres comentarios en corto, off the record, que tres empresarios del más alto nivel me dijeron ayer en el Foro Forbes México. Fueron sobre la reforma fiscal. No puedo citar sus nombres.
 
Uno de ellos señaló que la propuesta hacendaria pulverizaría a la clase media, con lo que se incrementaría la pobreza. Uno más advirtió que lo que plantea el gobierno va exactamente en contra de lo que, por la mañana, propuso Steve Forbes: que lo ideal para sumar agentes informales a la formalidad era tener una tasa impositiva pareja y baja, lo que generaría incentivos para una base tributaria más amplia. Pero un tercer participante resumió con más picante el sentir de muchos empresarios: el problema, dijo, es el pinche modito, aduciendo a que el gobierno no los está escuchando.
 
No sé si el gobierno haya calibrado a cabalidad el creciente rechazo de la clase empresarial a la propuesta hacendaria. Lo que sí es claro es que el discurso del secretario Videgaray es impecable. Ayer insistió en la urgente necesidad de transformar los pilares de la economía para apuntalar la productividad. Con ese sólido discurso como bandera no veo al secretario moverse de su posición. Hace bien, creo, aunque no le gusten los moditos a los empresarios.
 
Impecable también fue Agustín Carstens, quien básicamente dijo tres cosas: que es prácticamente imposible desvincular a la economía mexicana del entorno de desaceleración económica mundial; que el bache mexicano es transitorio, y que el Banco de México no avizora escenarios de presión de precios que puedan desvirtuar el curso futuro de la inflación. Le pregunté a Agustín cómo se veían influenciadas las decisiones de política monetaria tras los déficits propuestos por el Ejecutivo, y señaló que hay un compromiso real del gobierno de llegar a un balance fiscal en 2017. No le preocupa. Optimista, asintió a que México podría tener un segundo “momento”.
  
Es difícil elegir una reflexión como la mejor después de haber escuchado tantas en un foro tan nutrido. Me quedo con dos escenas: la alegría de Andrés Conesa por el desempeño que está teniendo su  Boeing 787 Dreamliner; y las palabras de Alejandro Baillères acerca de su papá al recibir el premio Forbes 2013. Sí.
 
Twitter: @SOYCarlosMota