Opinión

El problema de tener muchos Méxicos

 
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Monterrey

Los países se enriquecen de las diferencias en sus regiones. La variedad en su gastronomía, sus tradiciones, su geografía y sus etnias enriquecen su acervo cultural. Pero en ocasiones, la diversidad entre estados o provincias, sobre todo en lo referente a temas económicos, generan diferencias en desarrollo y en la calidad de vida de los habitantes de un país.

Cada estado tendrá su propia dinámica de crecimiento; es imposible pensar que todos pueden crecer exactamente al mismo ritmo. Sin embargo, si no se hace un esfuerzo para impulsar a los estados rezagados, la brecha de desarrollo se hará cada vez mayor, pudiendo llegar a niveles insostenibles.

En México la distancia se está haciendo más grande. Para entender qué pasa es necesario tener información. [Pero] obtener datos económicos y relacionados a nivel estatal es difícil. La información llega a cuenta gotas, con bases de datos no comparables y de diferentes fuentes, sin contar el rezago. Hoy, a finales de noviembre de 2016, el dato del PIB estatal que tenemos corresponde a 2014. El Inegi está por presentar la información de 2015, pero tendremos que esperar otro año para saber lo que está pasando hoy.

Las diferencias entre los estados de México se mantienen y se profundizan. Pero también lo hacen las dinámicas de crecimiento. Durante los últimos diez años los estados que más han crecido han sido Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas, Quintana Roo y Nuevo León. Si analizamos sólo los últimos cinco años, este selecto grupo se mantiene, con excepción de Zacatecas que fue reemplazado por Guanajuato.

Pasa lo mismo con los rezagados. Si seleccionamos los estados que menos han crecido en los últimos diez y en los últimos cinco años, Campeche, Chiapas y Tamaulipas están en ambos grupos.

No es coincidencia que los estados que crecen económicamente vean mejoría en otros indicadores como pobreza y formalidad laboral.

Aguascalientes tiene un porcentaje de informalidad de 42.2 por ciento de su población ocupada y de 34 por ciento en pobreza. Nuevo León, que ha crecido de forma sostenida desde hace varios años, tiene a 23.7 por ciento de su población en pobreza y a 34.8 por ciento de su población ocupada en el sector informal. Ambos tienen una productividad laboral mayor al promedio nacional que es de 132 pesos por hora trabajada, con 151 y 224 pesos por hora, respectivamente.

Tampoco es coincidencia el caso contrario. Chiapas y Oaxaca no logran salir del estancamiento en el que llevan décadas. En Chiapas 70.2 por ciento de la población ocupada es informal. No sorprende entonces que 62.7 por ciento de los chiapanecos sean pobres. En Oaxaca hay números similares. El 75.1 por ciento de la población ocupada lo hace en el sector informal y la pobreza rebasa el 62 por ciento. La productividad en Oaxaca es de 65 pesos por hora, en 2006 era 60, poco ha cambiado. En Chiapas la productividad no está estancada, está disminuyendo. Hoy son 62 pesos por hora, pero en 2006 eran 64 pesos.

El Imco presentó ayer el Índice de Competitividad Estatal que evidencia estas diferencias. La conectividad es un factor, entre varios, que explica la disparidad en el crecimiento estatal. Los estados que crecen, en resumen, son los que tienen buena conectividad con el exterior y con el interior del país. Son las entidades que tienen calles, carreteras, puertos y aeropuertos.

Con todo y los incontables baches que padecemos en la Ciudad de México, es la entidad con mayor pavimentación. Oaxaca, por el contrario, es el estado con menos manzanas pavimentadas. Es de los que menos crecen y donde hay más pobreza. La conectividad alimenta círculos virtuosos. Una ciudad, una provincia, una región mejor conectada podrá distribuir mejor los bienes que produce y recibir los que necesita.

Sin duda hay más factores que explican las diferencias: existencia de ductos de gas natural, niveles de formalización del empleo, calidad en la educación, entre otros.

Lo que preocupa es que estas diferencias no son nuevas. El rezago empezó hace décadas y la brecha no hace más que ampliarse. La calidad de vida es cada vez más dispar en el país.

No debemos seguir permitiendo que una parte de nuestro país, una gran parte, viva en condiciones cada vez peores. Ojalá que logremos que estos muchos Méxicos puedan integrarse. Los factores que ocasionan las diferencias están ya identificados, ya se sabe lo que se tiene qué hacer. Lo que falta es hacerlo.

Valeria Moy es profesora de economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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