Opinión

El principio de la gratificación retardada

  
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oficina Bloomberg

“Todos los días en la sabana Africana amanece una gacela y una leona que deben comer para sobrevivir. La gacela debe correr muy rápido o la leona la alcanzará y la leona deberá de correr más rápido o se quedará sin alimento. Así --cada uno-- debe de hacer bien lo que tiene que hacer o no sobrevivirá”. Palabras más, palabras menos, así solía empezar sus conferencias Joachim de Posada con un dinamismo aderezado de un acento combinado cubano (donde nació) y puerto riqueño (donde creció) muy agradable.

La última vez que vino a México, lo hizo para exponer ante el Congreso Iberoamericano de Cámaras de Comercio celebrado en Expo Reforma. En un salón atiborrado, explicó el famoso ejercicio del malvavisco que hiciera el sicólogo Walter Mischel de la Universidad de Stanford en los 60´s, luego aludido por Daniel Goleman en su famoso libro sobre Inteligencia Emocional, pero que hicieran mundialmente famoso Joachim de Posada y Ellen Singer en su libro: Don´t eat the Marshmallow… Yet! Ese libro ha vendido poco más de 3.5 millones de ejemplares en el mundo y ha dado lugar a dos libros más del tema. El último, Don´t Gobble the Marshmallow… Ever!

Si usted todavía no conoce el experimento, dedique 6 minutos a ver este video en TED.

Así pasa en el mundo. Hay miles de experimentos que se hacen todos los días en distintas instituciones respetables, que luego los estudiosos analizan con amplitud, pero que no se vuelven puntos de inflexión en la realidad de la gente hasta que no hay alguien que tiene la virtud de traducirlos al lenguaje llano que exige la comprensión práctica del colectivo internacional y además los socializa con la persistencia que exige el posicionamiento de un concepto desconocido.

El principio de la gratificación retardada era, para Joachim, el factor más importante para el éxito o fracaso de una persona y, por ende, “debería de ser enseñado a todos los niños y adultos del mundo”. La regla no puede ser más sencilla: Si te comes todos los malvaviscos cada día tendrás un placer instantáneo indiscutible, pero eliminarás la posibilidad de una gratificación mayor en el futuro. En cambio, si tienes la capacidad y el autocontrol para no comerte algunos malvaviscos en cierto plazo, la gratificación tenderá a ser proporcionalmente mayor en el futuro. El principio, sin embargo, requiere de una enorme fuerza de voluntad, porque la inevitable tentación para comerte instantáneamente todos tus malvaviscos será una batalla de todos los días.

Aplíquelo a sus finanzas personales, a las ventas, a las relaciones humanas o a la educación de sus hijos. No importa la esfera de la vida, el autocontrol que requiere la planificación y ejecución de algo que tiene una visualización de futuro será siempre un reto ante la posibilidad cotidiana, tentada o no, de la maximización del placer momentáneo.

Y terminaron sus días en este mundo…
Tras una lucha que no pudo vencer contra el cáncer, murió en Miami el pasado 11 de junio. La industria de conferencias perdió uno de sus mejores profesionales. Exitoso autor, elocuente conferencista y viajero incansable, Joachim de Posada deja huella en América Latina. Quienes tuvimos el gusto y la distinción de hacer negocios con él, fuimos testigos de su enorme facilidad para convertir un contacto espontáneo en una relación amistosa y gozamos del privilegio de su inagotable generosidad para dar consejos valiosos y atinados. Nos deja con el compromiso de no comernos el malvavisco… todavía!

¡Descanse en paz!

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