Opinión

El Príncipe Encantador


 
 
Había una vez un reino muy, muy lejano... del progreso, la igualdad y la justicia llamado Chiapas.
 
 
Un reino bello y extenso, rico en recursos y tradiciones. Bendito por la naturaleza con paisajes inigualables, tierras fértiles, una raza férrea y orgullosa de profundas y milenarias raíces culturales.
 
 
Un reino admirado en el mundo entero. Visitado por gente que atraviesa medio planeta para conocerlo, pero olvidado por sus gobernantes.
 
Un día en ese reino muy, muy lejano... del progreso, la igualdad y la justicia, despertó la esperanza con el regreso del Príncipe Encantador. Hijo y nieto de una de las familias de mayor linaje y abolengo. De abundante cabellera rubia, grandes ojos azules y una blanca y cautivadora sonrisa.
 
 
El Príncipe Encantador creció y se educó en tierras lejanas, hasta que un día volvió para recorrer el reino y conocer a su gente y sus problemas. ¡Se comprometió a dar la vida si era necesario! Llenó de promesas a los necesitados a cambio de una sonrisa... y un voto.
 
 
Y como en todo cuento de hadas, el Príncipe Encantador se enamoró. Una noche vio por televisión a una hermosa Doncella ¡querida y admirada por millones! Rubia, bella y de enormes ojos azules... ¡como los de él!
 
Se convirtieron en la pareja ideal. La más fotografiada. La más buscada por las revistas del corazón. Su amor era perfecto... ¡como ellos! Ella sólo tenía ojos para él, y él para ella. Ese fue el problema.
 
 
El Príncipe Encantador comenzó a dedicar más tiempo a su amada novia, que a su amada tierra. Se decía en el reino que sólo pasaba allí una o dos noches por semana. El resto del tiempo corría a los brazos de su amada.
 
La agenda de trabajo del Príncipe Encantador podía seguirse en los programas de chismes en la tele, en 'Caras' o 'TV y Novelas'. Las imágenes de su amor se captaban lo mismo en playas, bodas, antros, albercas, premiaciones. Besándose en el mar o abrazando juntos un árbol.
 
 
Mientras, la gente del reino muy, muy lejano... del progreso, la igualdad y la justicia, veía cómo su cuento de hadas se transformaba en pesadilla. El hambre y la miseria campeaban por doquier. El pueblo seguía en busca de trabajo, a merced de los caciques y terratenientes.

 
 
Las enfermedades no daban tregua y golpeaban a los más débiles. Los desplazados, que se cuentan por decenas de miles, seguían abandonados. Algunos que se atrevieron a levantar la voz fueron reprimidos.
 
Así, poco a poco la esperanza se fue apagando.
 
 
A pesar de todo, el Príncipe Encantador sigue disfrutando de su amor sin que nada, ni nadie lo perturbe y su reino sigue a la deriva.
 
 
Ésta historia no tiene un ‘y colorín colorado’, porque no se ha acabado. Tendremos que esperar.
 
 
Por cierto...
 
Donde andan muy inquietos es en Campeche. Fernando Ortega Bernés apenas rendirá su IV Informe de Gobierno y algunos ya se ven sentados en su silla. En particular, el senador Raúl Pozos Lanz y el diputado federal Alejandro Moreno Cárdenas.
 
 
Andan recorre y recorre -cada uno por su lado, claro-, los 11 municipios de Campeche. No importa si es minúsculo el apoyo, ellos lo dan. No importa si son graduados de kinder o postgrado, ellos los apadrinan.
 
 
Se teme que a partir del 7 de agosto, fecha del informe de gobierno, las hostilidades aumenten entre los suspirantes adelantados. Y como las aguas andan muy revueltas, los ‘colmilludos’ ya manejan a un tercero que acabe con la discordia.
 
 
Entre sus credenciales están 2 victorias electorales, una estatal y otra federal, a diferencia de los alborotados legisladores. Se ha dedicado con éxito a la promoción y atracción de inversiones y al desarrollo industrial y comercial que tanto bien le hace a Campeche.
 
 
Lo cierto es que nadie la tiene segura y que en la lista de suspirantes a la candidatura para gobernador en 2015 aparecerán más de los que se cree.
 
 
Hasta el viernes.
 
 
Twitter: @Cachoperiodista