Opinión

El PRI y las protestas: “Me equivoqué en todo”

   
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Oaxaca. (Cuartoscuro/ Reuters)

El desastre ante la selección chilena parió una frase oportuna para otros contextos. “Me equivoqué en todo”, dijo el timonel de la Selección Mexicana luego del 7 a 0. Eso mismo debería decir el PRI-gobierno frente a movimientos sociales que van más allá del ámbito gremial, como el que representa la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Van recetas de dos presidentes priistas sobre cómo tratar algunos conflictos sociales.

López Portillo:

Ayer temprano, a las 5:30, una gran fuerza policiaca desalojó la CU. (…)

Las reacciones que percibo son de lo más interesante: la burguesía y lo que podríamos llamar la clase política tradicional, están encantadas. Parecen tener temperamento femenino. Más que los actos sensatos y racionales, les deslumbra la expresión de fuerza. (…)

Parece mentira pero me prestigia usar la fuerza. (…)

Sé que, para muchos, me empiezo a hacer odioso, pero tengo que ser firme. De un acto de energía no se arrepiente uno; de uno de debilidad, toda la vida. O se es o no se es. (Mis tiempos, Fernández Editores, página 604)

De la Madrid:

(…) Los maestros de Oaxaca quieren una movilización permanente.

El problema del magisterio oaxaqueño es también social, pues si dejamos de pagar a los maestros cuando suspenden labores, cerramos la principal fuente de ingresos del estado, lo que moviliza el reclamo de toda la sociedad oaxaqueña.

Por otro lado es insoslayable el daño que la suspensión constante de labores causa en la educación y formación de niños. (…)

Esta situación me ha llevado a pedirle a González Avelar (secretario de Educación) que mueva a la gente, que use a la CNC y a la CNOP para impulsar una demanda social que permita al gobierno intervenir. He insistido en que no podemos limitarnos a apaciguar los problemas. Hay momentos en que es necesario promover soluciones, pues de otra manera los maestros nos van a tomar la medida y, dentro de poco, cualquier cosa que no les guste, en cualquier estado, será motivo de paro de labores. (Cambio de Rumbo, FCE, páginas. 548 y 549)

Como es obvio, De la Madrid, que en esas memorias se quejaba de que había heredado el problema magisterial, no pudo con el tema y él mismo lo endosaría al siguiente mandatario, que operó la salida de Jonguitud y la llegada de Elba Esther Gordillo.

E incluso cuando el PRI no estuvo en Los Pinos maniobró para que a Oaxaca se le tratara a punta de tolete. Esta es una de las conclusiones de la Comisión de la Verdad de Oaxaca, cuyo reporte sobre el conflicto social de hace diez años fue publicado en febrero:

“El expresidente Vicente Fox Quesada declaró la presión que recibió por parte de su sucesor, Felipe Calderón Hinojosa, para enviar las fuerzas federales a Oaxaca, ya que de esto dependía garantizar que el PRI estuviera presente en la toma de protesta presidencial efectuada el 1 de diciembre de 2006”.

Una década después, el gobierno de Enrique Peña Nieto demuestra no haber aprendido en cabeza ajena.

Lo que ellos han minimizado como un conflicto gremial, como la resistencia de secciones sindicales a una reforma “buena”, tiene ya todos los rasgos de ser un conflicto social in crescendo.

Al secretario Nuño la historia está poniéndolo a examen. Al secretario Osorio también.

Por desgracia, ambos enfrentan a la disidencia magisterial con herramientas que durante cuatro décadas han probado ser insuficientes, fallidas y contraproducentes.

Hora que este gobierno revise la historia y las protestas. Hora de que alguien salga a decir: Me equivoqué en todo.

Twitter: @SalCamarena

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