Opinión

El presupuesto de Meade

 
1
 

 

Meade

Es imposible desestimar la importancia del proceso de elaboración del Presupuesto desde el punto de vista económico y político. La OCDE se refiere al presupuesto como el documento de política pública más importante de un país. Edmund Burke, el famoso estadista, filósofo y teórico político decía que “los ingresos del Estado, son el Estado”. El economista y politólogo Joseph Schumpeter decía que “el presupuesto es el esqueleto del Estado”, en el que se reflejan las auténticas intenciones del gobierno, sin el adorno de la retórica y la ideología.

La principal responsabilidad institucional de la Cámara de Diputados es recibir, revisar y aprobar el Proyecto de Presupuesto de Egresos que le presenta anualmente el Ejecutivo; para la Secretaría de Hacienda, la elaboración de ese proyecto es posiblemente su principal encargo. La elaboración anual del proyecto de presupuesto es un trabajo complejo, en el que influyen los objetivos planteados en la planeación nacional, las prioridades actuales del gobierno, el estado de la economía, el desempeño y las evaluaciones a los programas presupuestarios, las proyecciones de recaudación, las necesidades coyunturales –pensemos en la reparación de los daños causados por huracanes y temblores–, así como las proyecciones económicas para los años siguientes.

Si bien se trata de un documento económico, su elaboración se hace dentro de un contexto político, por lo que en el Presupuesto influye también de manera determinante la capacidad del gobierno para negociar con los partidos en la Cámara de Diputados. En ambos aspectos, el político y el económico, la elaboración del Presupuesto es una manera de calibrar la habilidad del gobierno para hacer más eficiente el uso de los recursos, identificar oportunidades, establecer prioridades y de alcanzar acuerdos políticos con los partidos. En esa medida, el Proyecto de Presupuesto y el resultado de su negociación nos dice mucho de las prioridades del gobierno y representan buenos indicadores de la capacidad administrativa y política de quienes son responsables de su elaboración y negociación. Una manera de conocer las intenciones del gobierno es revisar el Proyecto de Presupuesto de Egresos y tratar de interpretarlo.

Hay en el Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2018 aspectos que es posible identificar y que separan este documento de otros presentados en años anteriores. Dos de ellos son el repunte que se espera en los precios del petróleo para 2018, y el aumento por primera vez en muchos años de la plataforma de producción de petróleo, ambas buenas noticias para nuestro país. Otro aspecto que no está contemplado en el documento, pero que cae dentro del proceso de negociación del Presupuesto entre la Secretaría de Hacienda y la Cámara de Diputados, es el acuerdo ya alcanzado para contemplar recursos y previsiones para la reconstrucción por los recientes desastres naturales que se dieron después de la presentación del proyecto.

Pero el atributo que más destaca y que establece una diferencia fundamental entre el Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2018 y otros documentos presentados en años anteriores, es la inclusión de un nuevo Anexo Transversal Anticorrupción, que identifica los recursos comprometidos en la “prevención, detección y sanción de faltas administrativas y hechos de corrupción, así como para la fiscalización y control de recursos públicos”.

Los anexos transversales son documentos del Presupuesto de Egresos donde se identifica el gasto de programas y de unidades del gobierno, que coinciden para el logro de un objetivo o la atención de un sector particular. Otros transversales que ya se contemplaban en la ley son aquellos que identifican el gasto en materia de Igualdad entre Mujeres y Hombres; Atención de Niños, Niñas y Adolescentes; Desarrollo de Pueblos y Comunidades Indígenas; Desarrollo de los Jóvenes; Ciencia, Tecnología e Innovación; Atención a Grupos Vulnerables; y el Cambio Climático. Un anexo transversal no significa que se destinen recursos adicionales a un sector; se trata de una forma de identificar de forma específica cuántos recursos se dedican a un objetivo concreto de política pública y cuáles son las áreas que van a administrar y rendir cuentas de ese gasto. Un anexo transversal da más transparencia al gasto y facilita su análisis y el seguimiento de los resultados de cada área responsable, por lo que en suma fortalece la rendición de cuentas.

El Anexo Transversal Anticorrupción, originalmente propuesto por la organización Ethos (www.ethos.org.mx), ayudará a identificar mejor las áreas responsables y los recursos comprometidos con la prevención, detección y sanción de actos de corrupción (la propuesta contempla unos 10.4 millardos de pesos para 2018), así como posibilitar la fiscalización y monitoreo de esos recursos por parte de la autoridad y de la propia sociedad civil. Esto es especialmente útil, si tomamos en cuenta que los recursos dedicados al control de la corrupción van a ser ejercidos por distintas instancias: la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA); el Comité de Participación Ciudadana del SNA; la Auditoría Superior de la Federación; la Procuraduría General de la República; la Secretaría de la Función Pública; el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales; el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, y los órganos internos de control.

La creación del Anexo Transversal Anticorrupción no solamente refleja el acierto de la Secretaría de Hacienda por retomar y hacer suyas las propuestas de la sociedad civil, sino que contribuye a consolidar la sustentabilidad presupuestal futura del SNA, fortalece la rendición de cuentas en el gasto anticorrupción y da una señal interesante sobre los propósitos del gobierno en este tema para el año que viene, con todas sus distintas implicaciones. 

Twitter: @benxhill

También te puede interesar:
Richard Thaler, Premio Nobel de Economía
Alonso Lujambio
Las trampas de la antipolítica