Opinión

El presidente Trump abre diversos frentes en el escenario geopolítico

 
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Donald Trump

Especialista en abrir frentes de conflicto simultáneos por todas partes, con una significativa caída en su popularidad, abandonado por la Corte y por su Congreso, y a menos de 100 días de haber iniciado su mandato, ha escogido la escena geopolítica como la estrategia para lograr recuperar la aprobación de sus votantes.

La vieja y burda treta de siempre: despertar a los fantasmas de los enemigos eternos de la Nación. Y tomar las acciones aparatosas necesarias que hagan ver al presidente como el paladín de la justicia que lucha incansablemente contra los enemigos del pueblo. La mejor forma de volver a “hacer grande a América”, según su primitivo criterio.

En Siria se monta -de nuevo- un ataque con armas químicas sobre la población civil, con lo que se justifica la realización de un bombardeo a instalaciones militares del presidente Bashar al-Asad en la base de Al Shayrat, por parte de la armada norteamericana. En 2013, un ataque de gas venenoso en el barrio de Ghuta oriental, a las afueras de Damasco, mató a mil 300 personas, un día antes del arribo de un grupo de inspectores de la ONU, lo que hace dudar de la veracidad de las versiones de que estos ataques provienen del gobierno sirio.

La acción norteamericana fue unilateral, al no contar con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, y cumplió varios objetivos: desmarcarse de la relación con el presidente Putin; señalar al mundo que Estados Unidos regresará a la época de acciones unilaterales, y advertir a Irán que hay un nuevo gobierno en Estados Unidos que actúa militarmente a la menor provocación.

En un ataque aéreo en Al Tabqa a petición del grupo opositor a Bashar, Estados Unidos mata por error a 18 milicianos sirios que actuaban como aliados con el Ejército norteamericano, lo que confirma que Trump está apoyando a los rebeldes que luchan para derrocar al presidente, y junto con los kurdos también pelea en contra del Estado Islámico.

Unos días después, y con la aprobación del presidente de Afganistán, Ashraf Ghani Ahmadzai, y con la orden del presidente Trump, las fuerzas norteamericanas lanzan la bomba GBU-43/B MOAB en el distrito de Achin en la provincia de Nagarhar, cerca de la frontera con Pakistán, con el objetivo de destruir una red de cuevas y túneles utilizadas como base por el Estado Islámico.

Por último, el régimen del dictador de Corea del Norte, Kim Jong Un, en el aniversario de la muerte de su abuelo, realiza otro ensayo nuclear, un desafío que ha provocado que Estados Unidos prepare un ataque preventivo de misiles Tomahawk.

Al cierre de este escrito, no se conoce todavía el desenlace. Corea del Sur y Japón, aliados de Estados Unidos, apoyarán las acciones de Trump contra el régimen de Kim Jong Un. China no verá con buenos ojos la presencia militar de Estados Unidos en la región, pero no va a apoyar a Corea del Norte. La carrera nuclear de Corea del Norte es también una amenaza para China.

Por décadas los Kim Jong han usado el poder de las amenazas nucleares para lograr convenios de alimentos con Estados Unidos y así mantenerse en el poder. Se ve difícil que el presidente Trump caiga en este chantaje.

Lo que está claro es la estrategia política de Trump para resarcir su imagen, y muy probablemente para incrementar el gasto en armamento, como una de las bases del crecimiento económico.

Antes de la victoria de Trump, la economía se veía próxima a una recesión. El gasto de inversión cayó durante tres trimestres; la capacidad utilizada de las empresas se encuentra aún en 75 por ciento y esto hace muy difícil que las empresas tengan urgencia de expandirse e invertir.

La última cifra de creación de empleos por 98 mil puestos en marzo pasado nos hace recordar que sólo con una política fiscal agresiva se puede lograr que el ciclo de bonanza se prolongue en una economía de paz. La otra alternativa es la guerra.

Nosotros pensamos que la opción de la guerra se quedará para después, y que en el corto plazo se le dará prioridad a obtener por parte del Congreso la aprobación de una reforma fiscal lo suficientemente atractiva como para permitir la expansión del ciclo de bonanza que inició en 2009.

Twitter: @EOFarrilS59

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