Opinión

El presidente ganó
la jugada

  
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Llamada. El presidente Peña Nieto dijo que la conversación con Donald Trump fue cordial, amable y respetuosa. (Especial)

Los senadores aprobaron y casi vitorearon la designación del procurador Raúl Cervantes el 26 de octubre pasado, pero después, ante la oposición de organizaciones de la sociedad civil, imperaron las agendas de los precandidatos presidenciales y todos los actores políticos se sumaron a la descalificación de la designación.

Sin embargo, en esta ocasión los reflejos del presidente Enrique Peña fueron más rápidos que los del PAN y PRD y envió una iniciativa al Senado que elimina el llamado pase automático del procurador.

PAN y PRD presentaron sus propias iniciativas, pero en esta ocasión hasta la estrategia de comunicación de Presidencia fue la adecuada y la iniciativa presidencial se mantuvo en todos los medios por más de 24 horas.

Pero la designación de Cervantes Andrade que causó tanto revuelo tiene su origen en una decisión del 22 de enero de 2014, cuando el senador panista Roberto Gil Zuarth, quien por cierto es muy cercano al procurador y su primo Humberto Castillejos, propuso el artículo 16 transitorio que le daba el pase directo al procurador en funciones como fiscal.

Esta reforma constitucional fue aprobada por las distintas representaciones políticas en el Congreso con una votación de 106 votos a favor, 15 en contra y una abstención en la Cámara de Senadores, y por 409 sufragios a favor, 69 en contra y tres abstenciones en la de Diputados, donde se realizaron modificaciones a la minuta.

Pero cuando las críticas de la sociedad civil hicieron mella, PAN y PRD en el Senado hicieron suya esta causa.

Primero fue el coordinador de los senadores panistas, Fernando Herrera, quien responde a la agenda del precandidato presidencial y dirigente del PAN, Ricardo Anaya.

Después Margarita Zavala se refirió al tema en su artículo denominado 'Fiscalía que sirva', lo que reactivó la guerra interna del blanquiazul y golpeó fuerte al procurador.

Mientras que en el PRD el coordinador de los senadores, Miguel Barbosa, también se subió al ring; ya su cercanía con el jefe de Gobierno y aspirante Miguel Mancera es demasiado obvia.

En sus aspiraciones presidenciales nadie quiere que le impongan a un militante priista.

PEQUEÑA BURBUJA EN EL CONSTITUYENTE
Los políticos más experimentados de la Asamblea Constituyente lo comentan: el anteproyecto hubiera quedado mejor y tendría más aceptación, si un grupo plural con todas las fuerzas políticas representadas se hubiera reunido para discutirlo y sacar un documento avalado por todos, ya únicamente para limarse en los cuatro meses y medio de trabajo.

Sin embargo, por alguna razón desconocida, esto no ocurrió así. Algunos dicen que porque finalmente el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, prefirió no comprometerse, porque tiempo para revisar el proyecto redactado por el grupo de notables, hubo.

Tampoco podemos hablar de falta de pericia política, ya que en el grupo redactor sobraba colmillo. Pero por las razones que fueran, el proyecto se entregó sin consensos y las críticas toparon hasta en la burla.

Pero este error empieza a corregirse. Aseguran que un pequeño grupo trabaja en los puntos más difíciles del articulado de la nueva Constitución para evitar que se tenga que aplazar el tiempo y que no se cumpla con la fecha histórica de promulgación prevista para el 5 de febrero de 2017.

Este grupo está conformado por el priista Eduardo Escobedo, el panista Carlos Gelista, la perredista Dolores Padierna, y Claudia Aguilar, quien fue designada por el presidente Enrique Peña Nieto.

Además, obviamente, de los acuerdos que va teniendo la cúpula del Constituyente.

Twitter: @ginamorettc

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