Opinión

El Preciado impresentable

 
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Jorge Luis Preciado.

La reposición del proceso electoral en el estado de Colima para gobernador que se realizará el siguiente domingo ha arrojado luz sobre un personaje panista encumbrado por el entonces presidente del PAN, Gustavo Madero.

Jorge Luis Preciado, senador de la República y en su momento coordinador de la bancada de su partido en la Cámara alta, ha puesto en evidencia una faceta de su personalidad desconocida para el público hasta ahora, pero elocuente en torno a la doble moral con la que su partido ha sido señalado en más de una ocasión.

Múltiples grabaciones en internet que el candidato Preciado ha calificado como una campaña de lodo y descrédito, exhiben al panista como un político que contradice una de las premisas más defendidas en el ideario y la declaración de principios del PAN: el derecho a la vida “desde su concepción” hasta la terminación natural del embarazo.

Preciado, galán y ligador, sostiene una relación sentimental con la joven Isis Amaya Baltazar –20 años menor– a quien conmina a realizarse un aborto financiado por el propio candidato. El aborto es un delito penado con cárcel en Colima, donde se sanciona no sólo a quien lo realiza sino también a quien lo paga. De comprobarse esta versión, que el candidato panista ha negado, podría constituirse una presunción de delito al aspirante a la gubernatura de Colima.

Las acusaciones en contra de Preciado en redes sociales y sitios de internet son diversas y van desde una red de hoteles y moteles, tráfico de blancas, una red de prostitución, desvío de fondos, uso indebido de recursos públicos –aeronaves pagadas por el partido para campaña en los que pasea a su joven pareja.

El candidato Preciado ha negado todas estas acusaciones. Reconoce la relación sentimental, pero no el embarazo y por ende, menos el supuesto aborto. Ha negado la existencia de los hoteles de su propiedad, aunque hay evidencia de que el distintivo y ostentoso Castillo de Montitlán es suyo. ¿Qué es verdad y qué no? ¿Unas sí y otras no? ¿Son exageraciones producto de sus adversarios políticos?, o ¿existe una base de hechos reales que permiten sostener tales acusaciones?

Cuando el señor Ricardo Anaya asumió la presidencia del PAN anunció una enérgica campaña para “limpiar” al partido de acusaciones y señalamientos que pusieron en entredicho la seriedad y transparencia moral de la que el PAN presumió por décadas. Designó a Luis Felipe Bravo Mena –militante y expresidente– de prestigio incuestionable para encabezar una comisión interna encargada de investigar los excesos y probables abusos cometidos por militantes y funcionarios panistas para expulsarlos del partido.

Entre [versiones de] “moches” y desvíos, fiestas con prostitutas contratadas en reuniones del partido y otros excesos conocidos, Anaya prometió que el PAN recuperaría su reputación y su prestigio como una fuerza política “que no es igual a las demás” declaró con insistencia.

Bueno, don Ricardo, pues llegó el momento de demostrarlo. Llegó el tiempo de probar que la comisión va en serio, que iniciarán procesos de expulsión y desconocimiento contra aquellos integrantes –por célebres o encumbrados que sean– que hayan cometido ilícitos, que hayan probado participación en delitos o cuya fama y evidencia pública, demuestren una vida contraria a los principios del PAN.

¿Jorge Luis Preciado califica en esas faltas a la doctrina del PAN?, ¿impulsar, motivar, amenazar y financiar un aborto –delito en su estado– contradice la doctrina panista?

Preciado ha reconocido a la joven Isis Amaya como “una de mis parejas sentimentales” ¡¡¡¡Olé!!!! Un panista de cepa, defensor de la familia, de los principios de unidad familiar, se ligó a la amiga de su hija y la convirtió en su amante. Ningún crimen, si acaso, cuestionable moralidad de la que sus correligionarios –y él mismo– hacen gala en eventos y documentos.

¿Varias parejas sentimentales? ¿A todas las embaraza, candidato? ¿O sólo a las jovencitas? Salió peleador el panista, ejemplo de virtudes, habría que recomendarle a su hija que ya no le presente amigas, no vaya a ser que se encarrile.

El silencio del PAN, la falta de un posicionamiento o respuesta, o por lo menos, el anuncio de una investigación a fondo para determinar si las acusaciones son fundadas, no conviene a los tiempos electorales. Los comicios son el domingo, las encuestas señalan al panista Preciado casi empatado con el priista Peralta, por lo que dar cabida a los señalamientos en estos momentos sería tanto como cometer “suicidio electoral”. Perder la elección al investigar a su propio candidato. No conviene. Mejor el silencio.

Pero, ¿y si gana? ¿Qué van a hacer Ricardo Anaya y Luis Felipe Bravo con un gobernador electo acusado de tales conductas? Va a ser más difícil, ¿no cree usted? Mejor nos callamos todos y, como siempre, como en todos los partidos que acaban pareciéndose tanto, lo dejamos pasar. Total, están a punto de la victoria.

El pragmatismo por encima de la ética y la moral. ¿Dónde lo habremos visto?

Twitter: @LKourchenko

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