Opinión

El PRD quería su Maximiliano

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Hizo bien la dirigencia perredista en dar marcha atrás a su descabellada idea de traer un personaje externo para dirigir al partido.

Eso significaba una confesión abierta de que sus militantes son incapaces de gobernarse a sí mismos. De ser el caso, ¿cómo aspiran entonces a gobernar un país?

Le propusieron -entre otros- a José Woldenberg que asumiera la presidencia del PRD sin ser militante del partido, y el respetado expresidente del IFE les dijo que no.

“Woldenberg nos ha dado una gran lección: debe ser alguien de adentro que conozca el manejo del partido”, repuso Navarrete.

Apenas hasta ese momento se dieron cuenta de lo extravagante de su aspiración: un partido que no ve en sus militantes a nadie con cualidades para ser su dirigente, por lo que deciden irlo a buscar al lado.

Si ese es el caso, mejor disuélvanse. O pídanle perdón al cacique que los abofetea cada vez que le mencionan las siglas PRD, e hínquense a sus pies.

La idea de andar ofreciendo la presidencia del PRD a personas que no son del PRD revela que en ese partido están desconcertados por los múltiples errores cometidos.

De seguir dando bandazos pueden convertir al PRD en una fuerza política marginal en menos de dos años. Nada más para abrir boca, en nueve de los 12 estados donde el próximo año se elegirá gobernador, en los comicios de junio Morena tuvo más votos que el PRD.

Se los van a comer vivos si continúan dando pasos de boxeador noqueado sobre sus piernas.

Así es que se regeneran, enfatizan su perfil de izquierda y salen con una propuesta novedosa, o terminarán como las muletas del PAN para competir contra el PRI.

Para fortuna del perredismo, cuentan con buenos prospectos en sus filas. ¿Por qué no los quieren ver? Hace una semana se mencionó en este espacio, de entre los aspirantes, a Fernando Belauzarán. Y ahora levantó la mano otro mejor: Armando Ríos Piter. Y tal vez habrá nuevas postulaciones con candidatos capaces.

El PRD tiene todo para posicionarse como el partido hegemónico y sensato de la izquierda.

Morena pertenece a una izquierda anacrónica, admiradora del despotismo de Maduro en Venezuela.

Morena no tiene propuestas ante la enorme desigualdad que hay en el país.

Morena carece de ofertas realistas para los millones de jóvenes que no tienen acceso a la educación.

Morena nada tiene que decir sobra la interrupción del embarazo, la mariguana, las bodas entre personas del mismo sexo.

Ahí está el flanco de la izquierda para ser devorado por el PRD, con un liderazgo ajeno a las tribus, que haga contacto con el electorado joven y con las corrientes progresistas que hay en el país.

En el PRD existen esos líderes. Sólo falta que les den la oportunidad, y que se sienten un rato Chuchos y Bejaranos.

Twitter: @PabloHiriart

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