Opinión

El PRD no se quiere refundar

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Carlos Navarrete, líder nacional del PRD. (ilustración)

El PRD es un mar de contradicciones y esa barca hace agua por todos lados.

Se trata de un partido condenado a la subordinación en las próximas elecciones de 2016 y la presidencial de 2018, bajo la jefatura de AMLO o del PAN.

Es incapaz de “refundarse”, a pesar de que tiene cuadros jóvenes que podrían conectar con esa enorme cantidad de electorado juvenil, sin esperanzas de un buen trabajo y desplazados de los centros de educación superior.

Se niegan a impulsar nuevos liderazgos, como el de Fernando Belaunzarán, que contrastaría con el estilo antiguo y amargo de López Obrador –cuyas propuestas huelen a naftalina–, y el discurso ultra ideologizado y cargado de rencores de Martí Batres.

El PRD podría tener en sus manos la bandera de la lucha contra la desigualdad extrema que existe en el país, pues esa causa no la tiene ningún otro partido de izquierda, de centro ni de derecha.

Los perredistas son los únicos que están abiertamente en favor de la liberalización de las drogas, pero se lo callan.

Son los que han impulsado el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio, y se olvidaron de ello.

En ese partido podrían tener una clara definición en favor de la despenalización del aborto en todo el país, y les da vergüenza decirlo.

Seguramente si exhibieran sus propuestas como lo hace la izquierda en otros lugares del mundo perderían adeptos, pero ganarían otros y construirían un perfil propio. Eso es refundarse.

Muchos estaríamos en contra de varias de sus propuestas, pero hay un segmento respetable de la sociedad que se identifica con esas banderas, que son las de la izquierda.

En el PRD no saben vivir sin dueño, caudillo, cacique o como se le quiera llamar. Prefieren la rienda corta de un iluminado, a presentarse como un partido de izquierda con propuesta propia.

Durante el Consejo Nacional celebrado este fin de semana el PRD resolvió buscar alianzas electorales con Morena y Movimiento Ciudadano.

Es decir, va en busca de quienes lo desprecian. De ese tamaño es su crisis.

Los líderes de Morena no se cansan de repetir que el PRD está dominado por una mafia corrupta con la cual no se pueden hacer alianzas de ningún tipo.

Por su parte, los perredistas sostienen que López Obrador fue el causante de la división de la izquierda, por su mesianismo y autoritarismo.

¿Entonces, ya no es autoritario ni mesiánico, con “pensamientos añejos y anacrónicos”, como lo definió Jesús Ortega el domingo?

La única forma que tiene el PRD de ir en alianza con Morena es subordinarse por completo a López Obrador, y aún así sería difícil.

Morena no los quiere como aliados, sino como subordinados, siempre y cuando le pidan perdón a AMLO.

Para colmo, va a llegar a 2016 sin la alianza con Morena, porque los va a rechazar públicamente, y aliados con el PAN. Se los adelanto.

Twitter: @PabloHiriart

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