Opinión

El populista no quiere ganar en 2016

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AMLO (ilustración)

Ahora pide que lo apunten en la lista de los populistas. Qué bueno, ya no lo tomará como una calumnia.

El populista se caracteriza por engañar al pueblo con soluciones fáciles que conducen a la ruina. Ese es Andrés Manuel López Obrador.

Pero también hay que apuntarlo en otra lista: la de los tramposos.

El fin de semana López Obrador estuvo en Oaxaca y dijo que lo peor que le podría pasar a ese estado es el regreso del PRI al gobierno.

Puede que tenga razón o puede que no. La solución, en todo caso, está en sus manos: que se alíe con el PRD para evitarlo.

El antipriismo de López Obrador en Oaxaca es de dientes para afuera, porque si él creyera en lo que dice aceptaría aliarse con el PRD en las siguientes elecciones estatales.

Pero esa alianza no se va a dar porque la estrategia de AMLO es no ganar ningún estado de aquí a 2018, para no cargar con responsabilidades de gobierno.

Busca ser el único que no gobierna, y así tener las manos libres para zarandear al PRI, al PAN y al PRD, y presentarse como la única alternativa sin mancha en la elección de 2018.

AMLO dejó de gobernar en 2005 y más de una década después nadie se acuerda de la corrupción en el gobierno del DF durante su mandato, ni del estallido de delincuencia en la capital.

Pocos votantes recordarán el caso de su secretario particular que recibía bolsas con dólares de parte de un contratista privado, de jefes policiacos que eran capos de la mafia, del desempleo y de tantas otras lacras de su gobierno.

Con el tiempo los negativos de López Obrador se han ido desintegrando, y ahí está el corazón de su apuesta.

No quiere ganar ningún estado en las 12 gubernaturas que se disputarán el próximo año, porque necesita llegar libre de lastres y refregarles sus errores al PRI, al PAN y al PRD.

Que nadie se acuerde de la corrupción de su gobierno, de la turbiedad de los segundos pisos y del distribuidor vial de San Antonio, de los agentes asesinados delante de la policía en Tláhuac, de su desprecio por las demandas de la sociedad civil, ni tampoco de las extravagancias de Nico que ganaba más que los presidentes de Brasil, Chile,
Argentina o Perú.

“No hay que dejarse engañar, el regreso del Revolucionario Institucional a la entidad (Oaxaca) sería catastrófico”, dijo el dos veces candidato presidencial.

Si lo anterior es cierto, entonces que busque la alianza con el PRD en ése y otros estados donde la izquierda unida podría ganar las elecciones y evitar el triunfo del PRI.

O que se comprometa desde ahora a declinar por un candidato más competitivo que él en 2018, y así le evitaría al país eso que considera una catástrofe.

Pura palabrería. Pura trampa. AMLO trabaja para él y para nadie más. No quiere que gane Morena ningún estado porque ello implicaría que los ojos de la sociedad vigilaran el quehacer de su partido en el gobierno.

Y como sabemos los que tenemos memoria, son peores que los peores del PRI, del PAN y del PRD.


Twitter: @PabloHiriart

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