Opinión

El poderoso (¿y tardío?) mensaje del Fed en México

 
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ME Trump feliz. (Especial)

Dos cosas llamaron mi atención en la reunión privada que tuvo con un grupo de periodistas Robert S. Kaplan, el presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas. La primera es su insistencia en que él personalmente acude a México de manera regular (“y me verán aquí cada vez más”, insistió); y la segunda es el mensaje que quería transmitir, poderoso sí, y peculiar en su temporalidad: es inmensamente mayor la erosión laboral derivada del avance tecnológico reciente, que la derivada del comercio.

El mensaje parecía claro, pero él nunca lo diría así: la amenaza está en echar para atrás el libre comercio. En pocas palabras, el discurso de Donald Trump no es el adecuado.

A los banqueros centrales no les gusta pronunciarse sobre política, y hacen bien. Kaplan tampoco lo hizo. Cuando le pregunté dos veces sobre si, derivado de sus múltiples visitas y pláticas en México, tenía la impresión de que aquí también se pudiera gestar una plataforma antiglobalización que tomara fuerza, evadió pronunciarse.

Es curioso que Kaplan, con tantas visitas que ha hecho a México, según él mismo insistió, haya elegido en esta ocasión sí dar una conferencia de prensa y diseminar su mensaje. ¿Por qué no lo hacía con regularidad antes, si nos visita tanto? La respuesta tiene que ser que la amenaza de un proteccionismo en Estados Unidos cuando Donald Trump gane, si es que gana, es un riesgo de proporciones descomunales para la economía de Texas —la que él vigila.

Kaplan dijo que la irrupción tecnológica de las últimas décadas modificó la estructura laboral en sus fundamentos, e insistió ejemplificando que un niño que no aprende habilidades básicas de lectoescritura en el kínder tiene una alta probabilidad de fracasar profesionalmente en la vida adulta, porque alcanzar a los demás le resultará un reto gigantesco.

Es altamente positivo que una autoridad monetaria como Kaplan venga a hablar en público sobre los beneficios del TLCAN (defendió el comercio bilateral —532 mil millones de dólares en 2015— y el comercio con Texas, que nos exporta 92 mil millones de dólares anuales). También lo es que aborde el tema de migración o la reforma energética, así como que enfatice sus pronósticos para la demanda global de petróleo, en tramos incrementales diarios de 1.3 millones de barriles hasta llegar a un equilibrio con la oferta.

No obstante lo anterior, queda la gran incógnita: ¿Por qué nadie se ocupó antes de esta ‘evangelización’? La respuesta está a la vista: porque las cabezas financieras y empresariales del país descansaban cómodamente en una realidad comercial bilateral que les daba negocio.

Hasta que llegó Donald Trump… y representó una amenaza a esa estabilidad como nunca lo habíamos visto.

Twitter: @SOYCarlosMota

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