Opinión

El PIB y los recortes fiscales

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Recorte

Para diciembre la economía de México pudo haber crecido por arriba de 3.6 por ciento real anual, a pesar del derrumbe de los precios del petróleo y de la debilidad del mercado interno. Esto nos llevaría a estimar un PIB de entre 2.1 y 2.2 por ciento para todo el año pasado. ¿Cómo pudo suceder esto?

Para diciembre nuestro indicador IBAM –uno de nuestros indicadores anticipados– tuvo un incremento de 8.62 por ciento nominal anual, (vs. 6.15 por ciento anual del mes de noviembre). El subíndice industrial creció 10.76 por ciento nominal anual y el subíndice del sector servicios creció en 3.23 por ciento anual. Con estas cifras del IBAM, estimamos un incremento en el IGAE del mes de diciembre de 3.66 por ciento anual. En la producción industrial estamos estimando un incremento de 3.0 por ciento anual. Con estos estimados, calculamos un crecimiento en el PIB de 2.7 por ciento real anual para el cuarto trimestre de 2014 y de 2.1 por ciento real anual para todo 2014.

Cuando se publiquen estos datos, el próximo 20 de febrero, quizás usted podría pensar en una primera impresión: “Por fin estamos viendo que un mayor gasto público está generando mayor dinamismo”; “las reformas empiezan a dar frutos”; o “ya le pisaron el acelerador para las elecciones”. Le sugiero que no se vaya con la finta.

La respuesta está en el crecimiento de casi 27 por ciento en la producción automotriz en el último mes. ¿Por qué tan alto?

Si observamos la serie de datos de la producción automotriz de nuestro país, resulta que a lo largo de 2013, hasta noviembre, ésta era de 250 mil unidades mensuales, pero en diciembre bajó a sólo 164 mil. ¿La razón? Paros técnicos que se efectuaron en varias plantas en ese mes. Esto hace que la comparación salga muy elevada, aunque la producción de diciembre de 2014 estuvo muy por debajo de la lograda un mes antes.

Otro factor que está imprimiendo dinamismo en nuestra economía es el sector de la construcción, que en noviembre creció arriba de 5.3 por ciento. De aquí la preocupación de lo que pudiera pasar este año con el recorte del gasto público anunciado por el secretario Luis Videgaray.

El anuncio es algo sumamente positivo, aunque todo en economía tiene un lado bueno y un lado malo. Un recorte en el nivel del gasto ante las circunstancias vigentes es un mensaje contundente de apego a la disciplina fiscal. En el lado negativo, el crecimiento de este año pudiera ser inferior en medio punto del PIB al originalmente esperado si consideramos los aspectos benéficos del programa, que pueden compensar en alguna forma el recorte y su efecto multiplicador. ¿Cómo afrontar en los siguientes años el agujero de menores ingresos después de este año?

La promesa del secretario de encontrar mecanismos y crear incentivos para que la iniciativa privada entre a los proyectos que el gobierno puede dejar, así como para generar el ahorro financiero de largo plazo para el financiamiento de estos proyectos puede compensar en alguna manera el efecto negativo.

Del lado político, recortar el gasto público en 0.7 por ciento del PIB, en un año de elecciones, tiene gran mérito.

La mejor noticia de todo esto fue sin lugar a dudas el anuncio de aplicar para el presupuesto de 2016 la metodología del "presupuesto base cero”. Le puedo asegurar que si el ejercicio se hace bien, los ahorros van a ser muy cuantiosos, y de esta forma se podrá asignar en el futuro un mayor presupuesto para proyectos de inversión pública.

Por último, ahora más que nunca es indispensable que el gobierno instrumente medidas de estímulos a la inversión y al empleo, que aseguren el crecimiento. La disciplina fiscal no es un objetivo último. La depreciación acelerada, la deducibilidad de las prestaciones sociales, una mayor deducibilidad para las personas físicas, un timbre fiscal para la repatriación de capitales e incentivos a la inversión financiera a largo plazo pueden ser un buen paquete de medidas para crecer. El mejor remedio para las finanzas públicas es que haya crecimiento y empleo. El desarrollo y un mejor nivel de vida para la sociedad sí son objetivos últimos. ¿Para qué volver a crecer abajo de 3.0 por ciento?

Twitter: @ErnestoOFarrill

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