Opinión

El peso

   
1
  

  

peso

Otra vez el mundo va muy rápido: se hunde el PSOE, Colombia dividida, y ayer muere Luis González de Alba. Ya hablaremos de todo ello, pero de una vez lamentamos la muerte de Luis.

Pero hay que seguir con la coyuntura: como usted sabe, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió elevar la tasa de referencia en medio punto, es decir, de 4.25 a 4.75 por ciento anual. Y también debe saber que el efecto que esa medida tuvo en el mercado cambiario fue cero. El peso amaneció el jueves por ahí de 19.40 por dólar, y después de la reducción de la tasa se fue a 19.50. El viernes regresó, y acabó el mes en 19.34. El lunes, en cambio, hora y media de debate entre Clinton y Trump, con la derrota de este último, bajó la cotización de 19.90 a 19.40 (en números cerrados). Estos dos hechos deben ilustrar algo que hemos comentado desde hace tiempo, y que ahora podemos confirmar: la volatilidad del peso en los últimos meses no tiene que ver con las condiciones del mercado global, ni con las de la economía mexicana, sino sólo con la amenaza que significa Donald Trump.

Para verificar esto, podemos ver el comportamiento del peso y de otras monedas en los últimos tres años. El primer semestre de 2014 todo era tranquilidad. La única moneda (de las que platicaremos) que tuvo una depreciación relevante fue el peso argentino, con 14 por ciento. Los demás nos movimos muy poco. Pero a partir de entonces inicia el fenómeno global de fortalecimiento del dólar: todas las monedas se empiezan a depreciar y el precio de los bienes primarios cae. Durante 18 meses el peso fue una de las monedas que más aguantó. De enero de 2014 a noviembre de 2015 el dólar canadiense se ajustó 21 por ciento; el peso mexicano 25 por ciento; el euro 27 por ciento; el peso chileno 31 por ciento; el peso argentino 35 por ciento; el real brasileño 59 por ciento. Hasta ahí, éramos claramente uno de los países más sólidos, aunque aquí ya todo mundo se quejaba del dólar a 16.50 pesos.

Pero entonces vino un cambio de tendencia. Creo que de inicios de diciembre de 2015 en adelante los mercados pusieron más atención en nuestras finanzas públicas, y empezó la preocupación que usted ya ha visto por el incremento de deuda. Y entonces, en lugar de recuperar 5.0 por ciento, como lo hicieron el dólar canadiense, el euro, el peso chileno o el real brasileño, nosotros nos depreciamos un 5,0 por ciento adicional. Usted recordará que en febrero hubo conferencia conjunta de Banxico y Hacienda anunciando incremento de tasa y recorte presupuestal, y el impacto inmediato que tuvo, por ejemplo.

Pero desde abril, cuando Donald Trump se convirtió en virtual candidato republicano, toda la volatilidad del peso, creo yo, se debe a él. Observe que en ese periodo, abril-septiembre, las monedas estuvieron muy tranquilas en todo el mundo, salvo en México, donde nos depreciamos otro 10 por ciento adicional. Por eso una menor probabilidad de triunfo de Trump se convierte de inmediato en una apreciación del peso, mientras que la elevación de la tasa no tiene impacto.

Si tengo razón, esto significa que cuando Trump pierda, el peso debería regresar a los niveles de abril: 17.50 por dólar. Conforme esa probabilidad crezca, el peso deberá irse acercando a esa cotización. Después, viene el efecto de las finanzas públicas. Si hay una señal clara de que no habrá incremento en deuda, es decir si el Presupuesto queda cerca de lo que Hacienda propuso (en monto total), entonces podríamos revertir lo ocurrido entre noviembre y abril, y regresar a niveles de 16.70 por dólar. Algo así ha ocurrido con las monedas de Canadá y la Unión Europea.

Claro que si el resultado en Estados Unidos es el contrario, entonces no habrá mucho qué hacer. Pero parece que esa posibilidad se desvanece muy rápido, afortunadamente.

Profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Derechos
Crecimiento
Más claro