Opinión

El pesimismo nacional y la cumbre de la comunicación

10 febrero 2014 4:22 Última actualización 01 octubre 2013 5:2

Benito Solís Mendoza
 
 
México resalta a nivel internacional por su gran potencial y año tras año sorprende a los extranjeros que nuestro país no logra mayores tasas de desarrollo económico. Hemos tenido periodos de crecimiento, pero que han sido seguidos de periodos de estancamiento o incluso de graves y traumáticas crisis financieras. Escucho cada determinado años que, por fin, se inicia una nueva etapa de desarrollo para México y que por fin llegó el momento, para luego tener un nuevo desencanto.
 
Las explicaciones de este deterioro son numerosas y en ocasiones audaces, como la existencia de “complots” o de plagas, huracanes y virus de influencia, la erupción del Popocatépetl o los “malos banqueros, pésimos gobiernos o egoístas empresarios” los que provocan este atraso del país. Como consecuencia parece que basta expropiar bancos, cambiar de partido político o publicar una nueva ley para poder regresar al crecimiento económico. Sin embargo y con frecuencia las “soluciones” terminan por ocasionar mayores problemas que los previos.
 
En la sociedad nacional existe una gran confusión e ignorancia de las reglas básicas de cómo operan las leyes y la economía. Queremos tener una democracia, pero sin demócratas, esto es sin personas que crean en este sistema político, que lo obedezcan y lo defiendan. Asimismo, tenemos un sistema económico de mercado en donde predominan monopolios, un largo proceso para obtener autorizaciones para crear una empresa, la cual vivirá en competencia con una economía informal que no requiere permisos para operar, que no paga impuestos ni obedece las reglas formales. Si la nueva empresa no logra crecer de manera rápida perecerá o tendrá que volverse en parte informal para bajar sus costos y sobrevivir. 
 
Se quitaron de las escuelas secundarias materias básicas para entender cómo funciona una sociedad. Clases de Civismo que explican cómo opera la sociedad y la economía fueron eliminadas de los cursos básicos durante años, por lo que ahora tenemos generaciones de jóvenes y adultos que ignoran los conceptos básicos de la convivencia humana. Así, hay generaciones completas que nunca han hojeado y menos leído la constitución política de su país o que no tienen alguna idea básica de como la oferta y la demanda determinan los precios de los bienes y servicios que consumen de manera diaria. Por lo mismo, ignoran cuáles son sus derechos y obligaciones.
 
Por ésta confusión nacional pueden predominar soluciones “mágicas” o dogmáticas a nuestros problemas, como por ejemplo pensar que el gobierno o el mercado pueden y deben de resolverlo todas las carencias o que todo lo malo que sucede se debe a los Estados Unidos o a los comunistas, a los extranjeros o a la naturaleza o a la corrupción. En este entorno es fácil señalar problemas y deficiencias en todo el país, pero sin presentar soluciones realistas. Como resultado se propicia en la actualidad un grave pesimismo sobre el país y el futuro que tenemos.
 
Por lo mismo destaca el evento de la semana pasada denominado “La Cumbre de la Comunicación” que organiza José Manuel Aguirre del Grupo Radio Centro. A diferencia de otros eventos en los cuales sólo se crítica y se enfatizan los problemas, aquí se procuró enunciar lo malo que tiene el país, pero también las posibles soluciones para resolverlos.
 
Debido al momento actual se trataron diversos aspectos de las reformas planteadas por el gobierno, destacando los problemas de la fiscal enviada recientemente al Congreso de la Unión, pero también se analizó el tema de la actitud nacional, el aspecto de la seguridad y la gobernabilidad y el aspecto del notable avance del estado de Querétaro.
 
Asimismo se entregaron los Premios a la Actitud Positiva 2013 a Alejandro Martí, a Manuel Mondragón y a Jacobo Zabludovsky, entre otros.
 
Ojalá hubiera más eventos así en donde se den a conocer los graves problemas que tiene el país, pero acompañado de propuestas realistas y serias para solucionarlos.
 
 
Economista.