Opinión

El periodismo mexicano cambiará por Trump

 
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Trump

La presidencia de Donald Trump en Estados Unidos tendrá un efecto profundo sobre el periodismo mexicano. Esto ocurrirá no únicamente por la cobertura noticiosa de los fenómenos que son relevantes para los lectores, televidentes y radioescuchas —que estarán impregnados de sus políticas disruptivas—, sino también por la dicotomía que surgirá de aquellas decisiones que pueden tener un impacto positivo aquí. La narración de nuestra historia a partir de 2017 cambiará.

Éste ya no será el periodismo que observaba el fenómeno norteamericano con el recelo histórico por el arrebato territorial del Siglo XIX; ni aquel que veía con lascivia convenenciera el dinero que traían los turistas por millones a Cancún o Cabos; ni siquiera aquel que regurgitaba afligidamente argumentos sobre la doble moral estadounidense, ésa que nos etiquetaba de narcotraficantes mientras el consumo de estupefacientes allá crecía. No.

El ejemplo inicial sobre lo retador de narrar el futuro ocurrió el jueves, cuando Bloomberg recogió en la nota “Trump’s Tax Cuts May Be More Important for the Economy Than His Trade Policies” las opiniones del banco Barclays diciendo que “a pesar de que los economistas del banco británico aseguraron en su nuevo pronóstico que las políticas del Presidente Electo podrían eliminar 0.5 puntos porcentuales del crecimiento anualizado del PIB de EEUU durante los siguientes meses; incrementaron su pronóstico para 2017, basándose en la expectativa de que los incentivos fiscales prometidos por el republicano compensarán de más aquella caída”.

¿Cómo digerirá el periodismo mexicano la ambivalencia cotidiana que representará Trump? Si en materia económica llegamos a ver un efecto de compensación positivo que termine por sustituir lo que quiere quitarnos del TLC, ¿terminaremos aplaudiéndole agradecidos?

Y ojo: la economía no será el único ámbito relevante. El desprecio que sienten por Trump muchos estadounidenses identificados con el Partido Demócrata podría detonar que en México haya grupos de opinión que se sientan obligados a hermanar argumentos a favor de ellos. Así, es probable que leamos en el futuro el término 'nuestros hermanos estadounidenses' —diferenciándolos del gobierno—, categoría que típicamente estaba reservada para latinoamericanos.

Más aún: ¿qué político mexicano querrá jugársela con Trump a partir de 2017 si flexibiliza sus posturas, no construye el muro, y resulta no ser tan malo para nuestro país? ¿Cómo reportará eso la prensa y, sobre todo, cómo se opinará al respecto?

La respuesta, en mi opinión, deberá ser la objetividad y el pragmatismo liberal. Nuestro país tiene sus propios (y muchos) problemas, y no hay tiempo para ponerse a soñar. Menos para victimizarse.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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