Opinión

El "periodismo bueno"
que protege a Ebrard

1
    

     

Conflicto de interés Marcelo Ebrard. (Ilistración)

Leo y releo los periódicos identificados con el lopezobradorismo, reviso portales donde se difundieron las notas de la “casa blanca”, veo caricaturas de la infantería de Morena, y no encuentro una sola alusión a Marcelo Ebrard y su gravísimo conflicto de interés.

Según Leo Zuckermann, estimado columnista de Excélsior, lo anterior se justifica porque “Peña es presidente y Ebrard un simple ciudadano”.
Perdón, pero si Ebrard hubiera sido un simple ciudadano no habría podido privatizar un inmueble de la ciudad en beneficio de su hermano.
Si Ebrard hubiera sido un simple ciudadano no habría podido habitar esa casa, porque pertenecía al GDF.

Su Oficial Mayor la vendió a precio de ganga a una empresa que tiene al hermano de Marcelo Ebrard como socio, y al final de la historia el exjefe de Gobierno terminó viviendo ahí.

Durante el sexenio de Ebrard se remodeló la colonia Roma, la plusvalía aumentó considerablemente, y el hermano del entonces jefe de Gobierno compró una propiedad –al gobierno de Marcelo– casi regalada. ¿Quién la habita ahora? Marcelo Ebrard Casaubon.

De transparencia hablamos. Y debe ser pareja, pues de lo contrario es linchamiento selectivo de parte de un sector de la prensa.

Sería injusto hacer acusaciones apresuradas a Ebrard, más allá del evidente conflicto de interés. Pero, ¿qué pasó con los defensores de la moral pública?

¿Por qué en la “casa blanca” había que tirar a matar, y en la propiedad de la colonia Roma hay que guardar silencio? ¿Ese periodismo es el “bueno”?

Cuando salió el reportaje de la “casa blanca” de la esposa del presidente, nadie le regateó méritos. Se dijo, en efecto, que para llegar a la información hubo un lazarillo y que ése fue el equipo de Marcelo Ebrard.

En todos los espacios, de distinto sello ideológico, se reconoció el trabajo de Aristegui, su resultado y su impacto, aunque la fuente original haya sido Ebrard. Eso es secundario.

Pero en el caso de la propiedad del GDF en la colonia Roma, que Ebrard y su Oficial Mayor privatizaron para beneficio de los socios de un hermano del entonces jefe de Gobierno, no se oye un solo comentario desde el flanco de periodistas y medios afines a Morena.

Esa prensa, ese periodismo, está al servicio de una causa política y no de la transparencia.

Callan cuando a 22 editores y periodistas de Venezuela se les impide salir del país por reproducir una nota del diario español ABC que señala al líder bolivariano del Congreso como cabecilla del narco en su país, algo que es vox pópuli desde hace años (publicado en ésta y otras columnas).

El “periodismo bueno” se ensaña con sus adversarios ideológicos y calla, o justifica, las barbaridades de los totalitarios que veneran. Ese es el punto, estimado Leo.

Twitter: @PabloHiriart

También te puede interesar:
Quieren manchar con fuego las elecciones
Peña Nieto, Ebrard y la comentocracia oportunista
Elecciones: la moneda aún está en el aire