Opinión

El perdón del Presidente

   
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Más allá del perdón que el presidente Enrique Peña Nieto pidió al promulgar las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), está el mensaje contundente que envía a todo el pueblo mexicano, al señalar que “representa un cambio de paradigma que dota al país de nuevos instrumentos para fortalecer la integridad en el servicio público y erradicar la corrupción”, además de que reconoció que el SNA nace de una iniciativa ciudadana.

Dicen los que saben, en este caso los estudiosos de la teoría política, que un buen discurso y una estrategia que se aplica con claridad y convicción pueden marcar el futuro de un líder en crisis. Tal vez esto suceda con el discurso que pronunció el mandatario mexicano, donde hace referencia al escándalo que hasta ahora ha marcado a su administración: “la casa blanca”.

Peña Nieto pidió perdón a los mexicanos ante la indignación e irritación que causó la información que se difundió en 2014, en torno al inmueble ubicado en Las Lomas de Chapultepec. Fue un discurso que muy pocos de los presentes en la ceremonia del lunes esperaban, y que atiende a un asunto de índole personal, sí, pero el contenido del mensaje va más allá de esa situación de crisis que –dijo– afectó a su familia, “lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno”.

Es cierto, quienes asistieron al acto de promulgación en las instalaciones de Palacio Nacional vieron en el discurso presidencial un “hecho inédito”, porque representa un acto de honestidad, objetividad y decoro personal, pero sobre todo es un llamado al imperio de la ley. “De ahí la importancia del Sistema Nacional con el que estoy comprometido y el que habré de impulsar con toda determinación”, enfatizó Peña Nieto.

Dentro y fuera de ese recinto, el mensaje fue contundente en el sentido de que los objetivos y el proyecto peñista son más que claros: la prioridad siguen siendo las reformas estructurales y en ellas se ocupará el Presidente hasta el último minuto de su mandato; que seguirá ejerciendo el control sobre su administración y que de ninguna manera hay cabida para quienes quieren distraer su mandato con llamados poco serios, en el sentido de que deba concluir su gobierno antes de lo establecido constitucionalmente. Ni derogación de leyes ni renuncia anticipada ni corrupción, fue el mensaje.

Al respecto, el líder parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado de la República, Miguel Barbosa, dijo que las palabras del primer mandatario se enmarcan en los planes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), rumbo a 2018, aunque también admitió que tiene que verse como parte de una estrategia que busca desmantelar la percepción social de que el ejercicio del poder público en México, en los tres órdenes de gobierno, es corrupto.

En tanto que, Marko Cortés, coordinador del PAN en la
Cámara de Diputados, señaló que “hay que reconocer el gesto del Presidente de pedir perdón, pero no basta, ahora lo importante es que ese perdón se exprese en hechos concretos”. Confiamos que el nuevo SNA no tenga dueño; el artículo 29 de la Ley de Responsabilidades quedó muy laxo y pediremos a la Corte que determine si ese artículo va con el espíritu de la reforma del SNA o si es inconstitucional, añadió.
En una conversación con

Jorge Carlos Ramírez Marín, representante del PRI en el INE y vicecoordinador de los diputados, transmitida en su página de Facebook, Enrique Ochoa Reza, presidente del CEN del PRI, afirmó que su partido encabezará tres acciones: señalar a los priistas que hayan caído en casos de corrupción; vigilar la actuación de los funcionarios públicos de otros partidos, y defenderá a quienes sean acusados injustamente en las campañas electorales.

Eduardo Bohórquez, director General de Transparencia Mexicana, al referirse al mensaje presidencial, expuso que “es un gesto político para que el nuevo sistema nazca bien”, y agregó que el SNA es el paso indispensable para darle la vuelta a un problema histórico, enorme, el de corrupción e impunidad, y empezar a desterrar estas figuras de la vida pública.

En resumen, sin dejar de reconocer que las palabras del Presidente de la República fueron bien recibidas en diversos sectores de nuestra población, es difícil saber si este discurso “del perdón” alcance para salvar la atribulada imagen del gobierno peñista, pero en lo que sí estamos seguros es que el SNA puede darle una imagen de mayor credibilidad al servicio público, y eso será un legado del gobierno de Enrique Peña Nieto.




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