Opinión

El peligro de los créditos personales

 
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Tarjetahabiente

Hace unos días EL FINANCIERO publicó una nota con el título: “Créditos personales y de nómina, el gran negocio de la banca”, y adivinen con quién hacen estos negocios; en efecto, con nosotros los usuarios, y vaya que es lucrativo.

Alguien me decía “a nadie le ponen una pistola para tomar un préstamo”; desde luego que no, pero es un hecho que llega una enorme cantidad de propaganda para tomar una deuda sugiriendo gastar en conceptos tales como vacaciones o una compra superflua, rubros que deberían cubrirse con ahorros, lejos del apalancamiento. Ofrecen 'cumplir un sueño'; el problema es que luego se convierte en pesadilla a la hora de pagarlo.

Se les llama créditos de liquidez porque el banco los otorga sin interesarle en qué lo utilizarán, y por supuesto el cliente dispone del dinero como mejor le parezca.

Los créditos personales son muy accesibles a través de los descuentos directos en la nómina, pero también con cargo sobre la tarjeta; inclusive ofrecen dejar de lado el límite del plástico para que siga usándolo.

Por una parte tienen como respaldo el sueldo y por la otra el historial de cumplimiento.

El atractivo son las tasas menores a las tarjetas de crédito, pues mientras un personal se consigue a un costo de alrededor de 16 por ciento, las tarjetas van de 18 a 55 por ciento.

Sin embargo, son altos si se le compara con los ofrecidos por estas mismas instituciones en un instrumento de ahorro que se sitúa entre uno y seis por ciento, dependiendo de plazos, montos y empresa.

Tienen una utilidad muy obvia que es la de pagar alguna deuda cara como las tarjetas de crédito.

Esto facilita refinanciar a una tasa menor y a un plazo ya determinado, permitiendo una mejor planeación.

Además, sirven cuando hay un verdadero apuro como sería una enfermedad o gastos que no sea posible postergar como una inscripción escolar, por ejemplo.

Pero la promoción de esta opción financiera se aprovecha de los deseos insatisfechos de las personas que ven como 'fácil' alcanzarlos a través de una línea de crédito autorizada.

La fórmula es sencilla: evitemos endeudarnos para toda situación que pueda ser liquidada por medio del ahorro.

Son este tipo de circunstancias que llevan a concluir que los procesos de bancarización deben acompañarse de educación financiera.

Twitter: @finanzasparami

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